LINDBLAD 1

La “Sinfonía Nº 1 en do mayor”  Op.19 fue terminada en 1831. El primer movimiento se estrenó el mismo año en la Riddarhuset de Estocolmo, pero la audición completa tuvo lugar en el mismo lugar el 25 de marzo de 1832. La crítica la recibió bastante bien, especialmente la nota redactada por Robert Schumann que señala una excepcional orquestación.

El primer movimiento, allegro con brio, nos muestra que su estilo está inspirado en la escuela vienesa. Escrito en forma sonata posee un tema principal heroico, contrastando con la oscilante melodía del secundario. El tema principal termina el movimiento mediante una determinante coda. El segundo movimiento, presto, corresponde al scherzo. Dominado por fanfarrias del viento en forma de llamadas de caza, posee un melódico trio.

El tercer movimiento, adagio e molto, empieza con una introducción grave, presentando el tema principal, un motivo serio dotado de cierta solemnidad. La parte central presenta una variación más reflexiva que nos conduce a la recapitulación de la primera parte. El último movimiento es un allegro molto que empieza con mucha energía para detenerse de forma brusca mediante un motivo lento. Entonces aparece un motivo en contrapunto antes del primer tema del allegro. En el desarrollo se puede comprobar la influencia de Beethoven y el empleo de partes fugadas. Termina con la clásica recapitulación y una concluyente coda.

JENNY LIND
Jenny Lind

Lindblad compone la ópera “Frondörerna”, los rebeldes, en la cual Jenny Lind, la que se convertirá en la famosa soprano sueca, hace su debut como cantante de ópera a la edad de 16 años. Lindblad era un hombre muy atractivo, siendo el foco de atención de las mujeres de su círculo. Malla Silfverstolpe de edad avanzada, estaba enamorada del músico. Pero la muchacha que realmente le atraía era su alumna, la jovencita Jenny Lind, con la que tuvo una relación sentimental, que casi acaba destruyendo su matrimonio.

El escaso éxito conseguido con su ópera le hace desistir de la composición de grandes obras, dedicándose a la canción y a la música de cámara. Después de años de insistencia, el director de la Operade Estocolmo, JacopoForoni, le convence para escribir una nueva sinfonía.