LISZT F

La “Sinfonía Fausto”  (Eine Faust Symphonie)  S108 (LW G12) fue compuesta en Weimar entre los años 1854 y 1857. Su gestación fue muy larga, desde los primeros esbozos realizados en los años 1840. Cuando Berlioz estrena su “Condenación de Fausto” en 1852 Liszt encuentra la inspiración para escribir su propia obra. Pero no empezó su escritura hasta el mes de agosto de 1854, redactando su primera versión en tres meses, orquestada para pequeña orquesta sin metales.

En septiembre de 1855 termina parcialmente la obra aumentando su extensión, pero la versión final deberá esperar. El 13 de octubre de 1856 muestra la partitura a Wagner en Zurich. Pero todavía le falta añadir la escena coral con la cual finaliza la obra, lo cual realiza en la primavera de 1857. Se estrenó en Weimar el 5 de septiembre de 1857 dirigida por su propio autor. En años posteriores realizó todavía algunas correcciones menores, hasta llegar a su forma definitiva en 1880.

La obra inspirada en el Fausto de Goethe no posee un carácter narrativo. Sus tres movimientos quieren reflejar los caracteres psicológicos de los tres personajes en forma de música pura.

El primer movimiento está dedicado a Fausto. Escrito en forma sonata es un extenso allegro que refleja los conflictos del alma de Fausto. El tema principal o sea el tema de Fausto usa las doce notas de la escala cromática, anticipándose en parte a las técnicas atonales del próximo siglo. El tema lento assai, parece reflejar la exploración de Fausto de todos los aspectos naturales y los más obscuros sobrenaturales. El allegro impetuoso repite el tema inicial en el tutti de la orquesta. El fagot solista presenta una desolada variación, antes de que los violines presenten un nuevo tema, que se resuelve en una expresiva melodía, allegro agitato ed appassionato.

Después del retorno al tema inicial, en un estado de calma, la música se rarifica reflejando la angustia de Fausto, antes de llegar al tema lírico que simboliza el amor, affettuoso poco andante. Este sería el segundo tema en la forma sonata clásica. Un allegro con fuoco termina la exposición. Entonces aparece el tema heroico inspirado en la frase de Fausto Im Anfang war die Tat! (en el principio existía la acción), que modifica la frase del Evangelio, en el principio existía el Verbo. Una repetición acompañada por golpes de platillos nos lleva a una combinación con el tema anterior del allegro agitato. Aparecen de nuevo los anteriores temas, hasta llegar a un decrescendo que termina detenido en la repetición de la nota la bemol.

Entonces empieza la última parte de la forma sonata o sea la reexposición. Se repite el primer tema, el tema de Fausto. Sigue un andante mesto con variaciones del tema hasta llegar a su forma triunfal. Continúa con la repetición del allegro agitato. Luego reaparece el tema lírico del amor, para conducirnos a una nueva versión del tema heroico, interpretado por la trompeta solista, contestada por las maderas. Un crescendo presenta una versión triunfal del tema, que luego se combina con los temas anteriores. Reaparece el tema principal que parece acabar en forma de stretta, pero es una ilusión y el movimiento termina lentamente con la nota do repetida en los timbales.

                   "Fausto y Margarita en el jardín"
                          Ary Scheffer (1795-1858)

El segundo movimiento está dedicado a Margarita (Gretchen). Es un andante soave de carácter lírico, expresando los sentimientos de una forma delicada. Siguiendo a una corta introducción, el oboe presenta el tema principal acompañado por la viola. Después de una serie de repeticiones variadas se llega a una cadenza del oboe y se detiene el movimiento un instante.

Continúa con una serie de transiciones, presentando la cuerda el segundo tema lleno de un amplio lirismo. La melodía se rompe en un desapacible final presagiando los sufrimientos de la dulce Margarita. Entonces aparece el tema de Fausto escuchado en el primer movimiento, marcando su irrupción en el apacible mundo de la joven. Después escuchamos de nuevo el tema de amor de Fausto.

Detrás de un pasaje estático para violines y arpa empieza la recapitulación. Se repite el primer tema de forma variada. Una frase de los violines lleva a la nueva repetición del tema del amor de Fausto. Se repite el segundo gran tema lírico. En la coda se emplea el tema heroico de Fausto de modo lírico casi irreconocible, como símbolo de la paz lograda por Fausto por el amor de Margarita. El movimiento termina en un estado contemplativo de éxtasis.

El tercer movimiento se titula Mefistófeles. Es una parodia grotesca del primer movimiento usando deformaciones negativas de los temas de Fausto. Solamente emplea un nuevo tema proveniente de su juvenil Concierto para piano y cuerdas titulado Malédiction. Mefistófeles se presenta a Fausto con la frase “Ich bin der Geist, der stets verneint!” (Soy el espíritu que siempre niega). Por ello no tendrá temas propios, solo negaciones de los temas de Fausto.

Consiste en un allegro vivace, ironico que empieza con una serie de figuras sin afirmación tonal. Continúa con la negación del tema de Fausto del primer movimiento y del tema del allegro agitato también de Fausto, que culmina en un tutti de la orquesta. Después aparece el tema de su juvenil concierto Malédiction. Sigue una sección en fugato antes de aparecer el tema heroico de Fausto también deformado, a modo de burla que le hace el diablo riéndose de su heroicidad. Reaparece el tema de la Malédiction hasta llegar a un crescendo general, apareciendo nuevamente el tema heroico.

                               "Fausto y Mefistófeles"
                        Eugène Delacroix (1798-1863)

Después de volver al tema inicial del movimiento la música se detiene, momento que aprovecha el oboe para interpretar el tema de Margarita, repetido luego por la trompa. El tema aparece sin variación puesto que Mefistófeles es incapaz de variar el amor de Margarita. Pero continúa atormentando a Fausto con su propio tema y el de la Malédiction que lleva a un poderoso tutti. El tema heroico de Fausto vuelve a aparecer. La alegría del diablo se manifiesta en la interpretación triunfal del primer tema al que sigue nuevamente la Malédiction, iniciándose la secuencia que nos lleva a un final provisional. Pero el triunfo de Mefistófeles no se produce por la aparición de Margarita, precedida por una irreal sección de arpegios muy wagneriana, terminando con un do mantenido hasta llegar al silencio.

La obra termina con un coro final que emplea los últimos versos de la Segunda parte del Fausto de Goethe. Interpretado por un coro de voces masculinas. Representan a los ángeles que se llevan el alma de Fausto en el triunfo final del Amor. El coro de hombres canta los seis primeros versos de un modo estático. El tenor solista canta con el tema de Margarita los dos últimos versos. En primer lugar Das Ewig-Weibliche, mientras el coro toma el último, Zieht uns hinau  (lo eterno femenino, nos lleva a las alturas).

De nuevo el tenor repita con voz más aguda Das Ewig-Weibliche. El coro repite el último verso. Finalmente el tenor repite los dos versos, terminando juntamente con el coro. Después de un breve interludio, se repite desde el principio, pero con un tono más solemne y con más intensidad. Al llegar al punto culminante se produce un silencio, del que surge el tenor cantando por última vez Das Ewig-Weibliche. Interviene el coro con el tenor repitiendo Zieht uns hinau. El coro se une al final triunfal con intervención del órgano.