MADETOJA 2

La “Sinfonía Nº 2 en mi bemol mayor” Op.35 , fue empezada en el verano siguiente del estreno de su primera, terminándola en 1918. Los funestos acontecimientos de la época le dan un aspecto monumental y trágico. Durante la época de opresión rusa los socialistas se habían unido con la derecha finesa en su lucha por la libertad. Pero al triunfar en Rusia la revolución bolchevique, los socialistas fineses se aliaron con la extrema izquierda para conseguir la independencia, imitando al movimiento revolucionario que había triunfado en Rusia. Pero su ideal de conseguir una alianza con los rusos no gustó a la derecha finesa que deseaba una independencia total. Esta diferencia de puntos de vista llevó a una guerra civil durante el invierno y primavera de 1918. Los rojos recibían ayuda de Rusia mientras el ejército blanco, mas preparado la recibía de Alemania. Después del triunfo del ejército blanco Finlandia alcanzó por primera vez después de muchos siglos su independencia.

GUERRAPersonalmente para Madetoja aquel periodo fue muy desgraciado. Su único hermano Yrjö y su amigo el compositor Toivo Kuula fueron muertos por los rojos. La composición para piano más importante de Madetoja, Kuoleman puutarha, el jardín de la muerte, la dedica a su hermano en 1918, tomando parte de los materiales de su segunda sinfonía.

La sinfonía se estrenó el 17 de diciembre de 1918 interpretada por la Orquesta de la Ciudad de Helsinki dirigida por Robert Kajanus, recibiendo los elogios de la crítica declarándolo como el heredero de Sibelius. Al estrenarse en Copenhague en junio de 1919 despertó el interés en el ámbito internacional. Mas tarde Madetoja dedicó la sinfonía a la memoria de su madre muerta en 1934.

El primer movimiento, allegro moderato, presenta un primer tema de carácter nostálgico como un recuerdo de felices tiempos pasados. La segunda parte del tema que termina con una típicas notas descendentes, se convertirá en un leitmotiv de la obra. El segundo tema es lírico, pero menos intenso que el de su primera sinfonía. Sigue con la sección de desarrollo donde el tema lírico llega a su máxima expresión. Después de la recapitulación, la coda presenta fragmentos del tema principal, terminando en un acorde disonante que no cierra el movimiento, encadenándolo con el siguiente.

El segundo movimiento, andante, requiere la presencia de un oboe y una trompa situadas fuera del escenario. Empieza con motivos pastorales interpretados por los solistas fuera de escena, como las llamadas de una pastora. Acaso los hubiera escuchado el compositor en el campo durante su estancia de verano. El leitmotiv de la sinfonía vuelve a aparecer.  Un tema amplio lírico se desarrolla con influencias nórdicas derivadas de Sibelius. En la parte central después de llegar a su clímax, se vuelven a escuchar las llamadas de los solistas. Termina con la recapitulación de la primera parte que nos lleva a un nuevo clímax. Luego se serena, terminando con la repetición de los motivos pastorales en la lejanía. Una suave coda cierra el movimiento.

El tercer movimiento, allegro non troppo, correspondería al scherzo, pero Madetoja lo usa casi como un movimiento final. Figuras impetuosas del metal, como llamadas infernales al estilo de Mussorgski, se unen a estridencias disonantes de los registros más agudos de la madera. En este movimiento Madetoja alcanza uno de los puntos de mayor dramatismo, contrastando totalmente con los movimientos anteriores. En la parte que correspondería al trio una marcha al estilo de Tchaikovsky surge de los bajos que va aumentando en intensidad. Después del regreso del tema del scherzo con sus llamadas del metal, el movimiento termina con una nueva interpretación de la marcha alcanzando su máxima expresión. Luego se tranquiliza, encadenándose directamente mediante un tema lírico con la última parte de la sinfonía.

El cuarto movimiento, epilogue: andantino, nos presenta la conclusión de la sinfonía, de un modo resignado. El tema lírico anterior se desarrolla en esta breve sección de la obra. Una figura rítmica que es repetida por las trompas se fragmenta, perdiéndose a lo lejos de una forma expresando resignación.

Los dos primeros movimientos nos hablan de la belleza natural de los bosques y lagos de Finlandia, de sus campos donde cantan los pastores. Pero de repente en el tercer movimiento se presenta la guerra con su poder destructor y de muerte. Termina aceptando la fatalidad de la vida en el breve postludio.