MAGNARD 2

La “Sinfonía Nº 2 en mi mayor”  Op.6 fue compuesta entre los años 1892 y 1893. Liberado de la supervisión de Vincent d’Indy, es la primera obra totalmente personal, a pesar de seguir las tendencias de la escuela de César Franck. Se estrenó en Nancy el 9 de febrero de 1896 bajo la dirección de Guy Ropartz. Según la opinión de la crítica, se trataba de una obra difícil de entender. El segundo movimiento, fugues, era el más complicado para el público. Tanto, que el compositor decidió cambiarlo por uno nuevo al que tituló danses. Esta nueva versión se convirtió en la definitiva y fue estrenada el 14 de mayo de 1899 en el Nouveau Théâtre de París bajo la dirección del propio autor.

El primer movimiento lo titula ouverture. Se puede comprobar la evolución del compositor con respecto a su anterior obra, desde el comienzo del movimiento. Una música que recuerda las primeras obras sinfónicas de Richard Strauss. Un primer tema rítmico de difícil captación, seguido del segundo melódico más convencional. El desarrollo se basa especialmente en el primer tema.

No es difícil comprender que el público asistente al estreno de la obra la encontrara complicada. Un solo de oboe separa el desarrollo de la recapitulación. Se repite el motivo rítmico y luego el melódico. El tema principal en contrapunto con el lírico nos llevan a una brillante coda.

El segundo movimiento, danses, se corresponde con el scherzo. Formado por varios motivos rítmicos contiene también una parte lírica. Un tranquilo trío, que consiste en una melodía bucólica, separa las dos partes del scherzo. La sección final se basa en el desarrollo de la parte lírica, terminando en un clima de gran optimismo.

El movimiento lento tiene el título de chant varié. Se trata de un tema con variaciones. Un motivo lírico surge de los bajos de la orquesta, para pasar a los agudos de la madera y cuerda. Nuevamente encontramos la influencia de Richard Strauss. La parte intermedia tiene un sabor a imitación de la música medieval, de la época de los trovadores, para terminar nuevamente con la opulencia de la música al estilo de Richard Strauss, pero observando que esta obra es anterior a las más significativas obras del alemán.

El final, vif et gai, vuelve de modo cíclico a tomar el ritmo del primer movimiento. Un tema lírico presentado por el oboe, realiza el debido efecto contrastante frente al rítmico primer tema. El uso del contrapunto se afirma en el desarrollo. La recapitulación nos conduce a la coda que termina brillantemente la obra.