MARQUES 1

La “Sinfonía Nº 1 en si bemol mayor” (La historia de un día) fue compuesta en 1869, enviando la partitura al maestro Jesús de Monasterio, que decide estrenarla en Madrid el 2 de mayo del mismo año con un gran éxito, tal que se hubo de repetir al siguiente domingo.

Está orquestada para flautín, dos flautas, dos oboes, dos clarinetes, dos fagots, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, tuba, timbales, bombo, campana, dos arpas y la cuerda habitual. Editada por Ramón Sobrino en 1993 y publicada por el Instituto Complutense de Ciencias Musicales.

El primer movimiento, allegro moderato, empieza con la interpretación del tema principal mediante un pizzicato de la cuerda, tema que luego pasa a la orquesta. Suponemos que representa el amanecer del día descrito por la obra. El segundo tema adquiere un carácter de himno recordando los movimientos patriótico de la época. Escrito en forma sonata sigue con el desarrollo de los temas presentados, empleando recursos de la música militar. Una brillante recapitulación cierra el movimiento.

El segundo movimiento, andantino agitato, nos presenta un tema lírico  Un diálogo entre el viento y la cuerda nos conduce a un segundo tema de formato cantabile, recordando un aria operística de estilo rossiniano. El movimiento se repitió en numerosas ocasiones debido a los aplausos del público asistente.

El tercer movimiento, presto con brio, correspondiente al scherzo, emplea un tema rítmico agitado que dura breves compases. La sección del trío la forma un motivo de carácter militar interpretado de forma solemne. El tema inicial cierre el breve movimiento.

El último movimiento, allegro brillante, escrito en forma sonata empieza con un tema de carácter alegre que vagamente nos recuerda a Beethoven, especialmente durante su desarrollo. Un segundo tema de carácter grave sirve de contraste, pero pronto toma la forma de himno patriótico que nos conduce a la recapitulación del ligero tema principal y a la concluyente coda.

La sinfonía formo parte del repertorio madrileño de la época. El motivo es que empleaba los elementos deseados por el público. Su imitación de Beethoven, entonces empezando a ser apreciado por el gran público español, sus temas de carácter operístico italiano, y sus tintes militares patrióticos en una época política agitada. Su éxito fue tan grande que algunos aficionados le dedicaron el título del Beethoven español.