MARTINU 3

La “Sinfonía N° 3”  está escrita durante la guerra, entre el 2 de mayo de 1944 y el 14 de junio del mismo año. La compuso en Ridgefield, Connecticut, donde se había retirado junto con su mujer Charlotte en busca de la paz que no podía encontrar en la bulliciosa ciudad de New York. Se estrenó el 12 de octubre de 1944 en Boston dirigida por Serge Koussevitsky, a quién dedicó la obra en su treinta aniversario como director permanente de dicha agrupación.

El primer movimiento, allegro poco moderato, empieza presentando un breve motivo formado por tres notas, que servirá de base para la formación del movimiento. Este motivo se expande y es transformado rítmicamente. El fagot nos presenta un tema secundario. En la última parte se repite el motivo de tres notas como recapitulación, terminando con una concluyente coda.

El segundo movimiento, largo, está escrito en forma de una fantasía contrapuntística. En dicha parte vuelve a utilizar métodos barrocos. Su instrumentación alcanza una gran transparencia, especialmente en sus luminosos pasajes para cuerda. Su desarrollo expresa bastante dramatismo hasta alcanzar su climax. La última sección recupera la atmósfera inicial.

El tercer movimiento, allegro, empieza con un tema ligado al principal del primer movimiento, expuesto en una tensa atmósfera. Sigue una forma sonata condensada con dos temas contrastados pero igualmente llenos de tensión. Termina con una extensa coda en forma de andante, que ocupa casi la mitad del movimiento, con trabajados contrapuntos, dando una sensación de serenidad y optimismo.

Una obra escrita en tiempos de guerra que expresa la ansiedad de su autor, motivada también por el sentimiento de añoranza que sentía por su patria. Una obra escrita con el corazón, sin tratarse de ninguna petición y que la escribe como un regalo a la Boston Symphony Orchestra que tanto contribuía al conocimiento de su obra.

El último movimiento está claramente dividido en dos partes. Mientras lo estaba escribiendo le llegaron las noticias del desembarco de las fuerzas aliadas en Normandía, el 6 de junio de 1944. Esto produjo un cambio en la actitud de Martinů, pensando con alivio que Francia, su segunda patria, sería pronto liberada.