MARTINU 5

La “Sinfonía N° 5”  fue compuesta en 1946 en New York. Con esta obra concluye el ciclo de cinco sinfonías compuestas anualmente en los Estados Unidos entre 1942 y 1946. La obra está dedicada a la Filarmónica Checa de la cual había formado parte durante su juventud.

Se estrenó en Praga el 28 de mayo de 1947 interpretada por la Filarmónica Checa dirigida por Rafael Kubelik. Su orquestación apenas varía de la empleada en sus anteriores sinfonías.

El primer movimiento, adagio, allegro, empieza con una introducción lenta, que parece encontrarse en la búsqueda de un camino apropiado. Dividido en cinco partes alternantes el allegro presenta a continuación un tema rítmico, con mas claridad a pesar de explorar el mismo material motívico. El ambiente se hace más jovial con síncopas que le producen energía. La cuerda nos presenta luego el tema lírico contrastante, basado en el adagio inicial. Pronto es reemplazado por un segundo allegro con luminosa textura de sus ritmos sincopados. En la parte final un nuevo adagio alcanza un gran énfasis en la coda final.

El segundo movimiento, larghetto,  contiene ritmos ostinatos como si se tratase de una forma de scherzo. Su estilo rítmico nos recuerda en momentos a Stravinsky, especialmente en un solo de flauta acompañado delicadamente por la cuerda. El ritmo ostinato retorna dando paso a una sección más solemne, que termina con un motivo para trompetas. Luego retorna la sección rítmica, hasta que el violín solista repite el tema presentado anteriormente por la flauta. Finalmente los ritmos ostinatos nos conducen hacia una plácida conclusión.

El tercer movimiento, lento, allegro, también alterna las secciones lentas con las rápidas. Empieza presentando por la cuerda un motivo de tres notas, que luego será transformado en la próxima sección allegro en un dinámico tema, que acaso quiera representar la vitalidad de América. Luego vuelve el tema inicial del adagio que nos conducirá hacia el allegro final, incrementándose su forma melódica. En la última parte el tema, digamos americano, es presentado con toda su fuerza junto con repeticiones de las tres notas, terminando en un modo altamente rítmico. El tema principal no es de origen americano. Pertenece a una canción folclórica de Moravia llamada Bolavá hlavĕnka, me duele la cabeza.

Una sinfonía muy poco convencional si la comparamos con la tradición beethoveniana. Una forma empleada por Martinů que tiene mas relación con las antiguas suites de danzas o sea con el estilo barroco. Pero su carácter es muy personal asimilando ritmos americanos y moravos como había hechos años anteriormente Dvorak, pero naturalmente con un estilo más actual.