MARTINU 6

La “Sinfonía N° 6”  (Fantaisies Symphoniques)  fue empezada en 1951 terminando su primer movimiento. En la primavera de 1953 volvió a retomar la obra, terminándola provisionalmente el 23 de abril en New York. Al regresar a Europa realiza una revisión sacando los pianos de su primera orquestación, terminándola definitivamente el 26 de mayo de 1953 en París.

Se estrenó el 7 de enero de 1955 en Boston, interpretada por la Boston Symphony Orchestra dirigida por Charles Münch. Recibió en 1956 el premio a la mejor composición del año, otorgado por el New York Critics’ Club.

Está escrita para la conmemoración del 75º aniversario de la creación de la Boston Symphony Orchestra y dedicada al director Charles Münch. Su título original es el de “Fantaisies Symphoniques”, dejando claro que no se trataba de una forma sinfónica clara. A partir de este momento abandonaba la forma clásica.

El primer movimiento, lento, allegro, empieza con una especie de preludio de extraña sonoridad. Una nota aislada repetida por las trompetas sobre un murmullo orquestal de notas rápidas. El tema principal empieza con las cuatro primeras notas del principio del Kyrie del Requiem de Dvorak. En la parte final presenta un nuevo adagio interpretado por el violín. Termina con un postludio parecido a la parte inicial.

El segundo movimiento, poco allegro, es una especie de scherzo fantástico. El motivo del Requiem del movimiento anterior reaparece con intervalos rítmicos, que alcanzan gran violencia. Un tema de carácter lírico aparece a continuación. En la parte central que correspondería al trio encontramos diversos efectos orquestales, que le dan un carácter muy peculiar con un determinado aire satírico. El tema lírico reaparece en la parte final, terminando con una coda más rítmica.

El tercer movimiento, lento, utiliza como tema principal una variación del motivo del Requiem. Aparece una melodía de tipo coral. Continúa con una sección contrastante mas viva, que en algunos momentos recuerda a la música de Stravinsky. La flauta presenta una variación del tema.  Después de una parte más viva aparece una cita de su ópera Juliette escrita en 1937. En la sección final, como una especie de postludio, vuelve al ritmo lento con la melodía de tipo coral, terminando calmadamente.

Una obra representativa del último estilo de Martinů, de una total libertad y con una constante metamorfosis temática. Una música influenciada por la tensión que la guerra fría estaba ocasionando en aquella época. En su primera versión el compositor deseaba usar tres pianos en el primer movimiento, pero vistas las dificultades técnicas que ello ocasionaría los suprimió. Es la única de sus sinfonías que no usa el piano en su orquestación.