MELARTIN 3

La “Sinfonía Nº 3 en fa mayor” Op.40 , fue compuesta durante los años 1906 y 1907. Se estrenó como la primera en un concierto dedicado a sus obras en 1907. Realizó una revisión al año siguiente. Está dividida en los cuatro movimientos tradicionales.

El primer movimiento, allegro moderato, después de una breve introducción, presenta el tema principal mediante el viento. Un tema parecido al principal de su primera sinfonía, pero más optimista. La atmósfera de la obra se obscurece, haciéndose mas dramática aumentando su cromatismo, hasta explotar en un tema parecido al grito de la segunda sinfonía, con ciertas reminiscencias de Sibelius. El segundo tema es presentado por el violín en un modo mahleriano. En el desarrollo el tema principal se presenta con un ritmo más dinámico. La reaparición del tema del grito es de un enorme efecto orquestal, especialmente al ser tomado por los registros bajos de las trompas, trombones y tuba, de modo descendente. Termina con una breve recapitulación y una solemne coda.

El segundo movimiento, andante, nos recuerda el tema del grito del anterior movimiento, después de una breve introducción temática mediante el violín. El tema lírico dotado de una fuerte atmósfera nórdica se va haciendo cada vez más dramático, hasta convertirse en su climax, en una solemne marcha fúnebre de características mahlerianas. El tema principal del primer movimiento se escucha sobre la marcha. Termina con la recapitulación de la suave primera parte del movimiento.

El tercer movimiento, vivacissimo, es el scherzo de la obra. Su tema principal es de carácter rítmico presentado por breves frases ascendentes de la madera mediante formas contrapuntísticas. La parte más sorprendente la encontramos en el trio. Después de presentar nuevamente el tema del primer movimiento como leitmotiv de la sinfonía, empieza una forma fugada hasta que entran los trombones en un solemne coral. El compositor lo llama el coral de la muerte, Todes Koral. La última parte del movimiento es una repetición variada del tema del scherzo.

El último movimiento, largo, empieza con suavidad mediante un dulce tema interpretado por la cuerda. Esta parte constituye una recapitulación de toda la obra, apareciendo además del tema leitmotiv, el tema principal del andante y el del scherzo, que se unen durante su desarrollo. Esto nos produce un efecto de culminación de la obra llegando hasta su climax en una triunfal coda.

Nuevamente nos encontramos con una obra que encierra una historia sin ser estrictamente descriptiva. Melartin con un estilo seguidor de la trascendencia mahleriana contiene influencias de la música nórdica que le dan un característico estilo. La crítica recibió la obra favorablemente como una gran sinfonía finesa, pero sin mencionar ninguna influencia de Mahler. Esto es debido a que cuando se estrenó no se conocía en Finlandia la música de Mahler. El gran compositor alemán visitó Helsinki durante el otoño de 1907 pero no dirigió ninguna de sus propias obras. La primera audición de un movimiento de sus sinfonías en Finlandia se produjo en 1909, cuando el propio Melartin dirige el “Andante” de su “Segunda Sinfonía” en Viborg.