MIASKOVSKY 13

La “Sinfonía N° 13 en si bemol menor”  Op.36 fue concebida muy rápidamente en el mes de febrero de 1933, orquestada poco después y estrenada en Moscú dirigida por Lev Ginzburg. También se presentaba en Chicago al poco tiempo.

Su amigo Prokofiev que en aquella época trabajaba en París quería que se interpretara en la capital francesa, pero los preparativos de la audición se detuvieron cuando Miaskovsky descubrió que el estreno tendría lugar con el apoyo de las asociaciones de trabajadores francesas. Pensaba que no se trataba del público adecuado para una obra moderna tan seria.

MIAS S13Escrita en un solo movimiento la estructura de la obra se asemeja a la de un poema sinfónico del cual no sabemos su significado. Según los críticos soviéticos, consideraron que se trataba de una tragedia personal expresada en música. Su ceguera política no les dejaba opinar libremente.

Miaskovsky estaba encontrando muy difícil ajustar su música a los dictados del realismo soviético. Según el musicólogo Levon Hakobian, Miaskovsky estaba cada vez más avergonzado de su compromiso artístico, al realizar su doceava sinfonía. Esto podría ser la causa por la cual en su siguiente sinfonía quisiera expresar estos sentimientos negativos, al considerar su libertad artística coartada por las decisiones políticas. Acaso sería la razón para poder explicar su pesimista atmósfera.

Su único movimiento, andante moderato, empieza con una introducción lenta marcada por un redoble de timbal. El primer tema es interpretado por la cuerda, presentando gran amargura. El segundo tema es presentado por el clarinete con un aire más ruso, de ligero sabor oriental pero conservando su fuerza trágica. Las notas del fagot cierran la sección de exposición. El desarrollo de estos temas, empieza con fuertes notas del metal, para conducirnos más tarde a una sección fugada. El segundo tema es repetido en una variación muy colorista. Los redobles de los timbales sirven de separación entre las secciones. Un solo de trombón, al que se le añade la trompeta, nos conduce hacia la recapitulación, iniciada por fuertes llamadas del metal. El segundo tema es presentado con mayor expresividad al ser repetido por la orquesta. Las notas finales denotan una gran amargura. Los redobles lentos del timbal acompañan al acorde final.

La obra está descrita por el propio Miaskovsky como una obra muy pesimista con un contenido bastante infrecuente. Esta sinfonía se puede considerar como una hoja de diario. Basándonos en sus palabras, la obra está fundada en los sentimientos personales del compositor, que estaba pasando una amarga etapa de su vida y nos lo cuenta casi en la forma de un poema sinfónico. Nuestra imaginación puede ponerle las palabras.