MIASKOVSKY 17

La “Sinfonía N° 17 en sol sostenido menor” Op.41 compuesta entre los años 1936 y 1937, se estrenó en el mes de diciembre de 1937 dirigida por Alexander Gauk, el director titular de la Orquesta Sinfónica de la URSS durante el periodo 1936-1941, a quién dedicó la obra.

En el año 1936 empezó uno de los periodos más terribles del régimen soviético, con las purgas de depuración, al no cumplirse en su totalidad los planes quinquenales. Miles de personas desaparecían sin dejar rastro y cualquiera que se interesara por ellos podía encontrarse en la próxima lista. El siniestro gulag, la administración de cárceles llamadas retóricamente, campos de reeducación por el trabajo, se lleva a millones de presos en tiempos de Stalin. Algo solo comparable al terror nazi.

MIAS S 17En el campo musical, en el mes de enero de 1936 aparece el famoso artículo dirigido contra la ópera de Shostakovich, “Lady Macbeth del distrito de Mtsensk”, calificada como un acto burgués decadente. Esto afectó a todos los compositores, que vieron claramente que si querían continuar con su trabajo, debían alinearse sobre los principios soviéticos, produciendo un arte popular que ensalzara los valores patrióticos. Las obras debían ser fácilmente comprendidas por el pueblo soviético, en su gran marcha hacia su fabuloso porvenir.

El primer movimiento, lento, allegro molto agitato, empieza con una introducción lenta, empleando un tema fatalista, como si se tratara de una llamada del destino, antes de la presentación del primer tema con un carácter enérgico y decidido, seguido del segundo de carácter eminentemente lírico, alcanzando instantes muy expresivos. Durante la sección de desarrollo se llega a momentos de gran dramatismo. Después de llegar a su clímax, una sección distendida, que actúa como pausa, nos lleva a la recapitulación. El tema principal anuncia la trágica coda, en la que reaparece la llamada del destino.

El segundo movimiento, lento assai, andantino ma non troppo, nos presenta un tema lírico de carácter melancólico, que va creciendo en sus repeticiones. Como ocurrirá en las sinfonías de Shostakovich, el tiempo lento constituye el corazón de la sinfonía. La música llega a un período de gran fuerza, para luego volver al tema inicial, como queriendo expresar el sentimiento de aquellos tiempos pasados, que fueron más felices y no volverán.

El tercer movimiento, allegro, poco vivace, corresponde al scherzo. El ambiente soñador del movimiento anterior da paso a un tema animado, una especie de marcha distendida. El trío se caracteriza por su carácter sencillo, reanudándose seguidamente la marcha anterior.

El último movimiento, andante, allegro molto animato, nos presenta nuevamente el fatalista tema del destino, que se desarrolla hasta enlazar con el tema principal del movimiento, una plácida danza. Diversos episodios, más o menos dramáticos, separan las sucesivas reapariciones de la danza. En la parte final toma la forma de una fuga, la cual nos conduce a la coda, con notas determinantes.

Durante estos turbios tiempos del régimen estalinista, Miaskovsky escribe una sinfonía en la que intenta mantener un determinante dramatismo y a la vez no alejarse demasiado de las críticas del Realismo Socialista, sin tener que renunciar a su propio estilo. El compositor nunca reveló lo que realmente quería expresar al escribir esta obra, principalmente por el miedo que sentía a un estado dictatorial y represor, lo cual también intenta reflejar en la misma.

Alexandrei Ikkonikov, contemporáneo del compositor, escribe las siguientes palabras comentando la obra. "Encontramos en ella un desbordamiento de emociones humanas. La sinfonía es una pura canción del principio al final".