MIASKOVSKY 6

La “Sinfonía N° 6 en mi bemol menor”  Op.23 fue escrita entre los años 1921 y 1923, siendo estrenada en Moscú en 1924 con un gran éxito, considerándola como una de las grandes sinfonías rusas. La obra está escrita para gran orquesta, incluyendo la participación de un coro en el último movimiento. Es la sinfonía más extensa de Miaskovsky llegando a superar una hora de duración. Se estrenó en los Estados Unidos en el mes de noviembre de 1926 dirigida por Leopold Stokowski.

MIAS S6El primer movimiento, poco largamente, allegro feroce, empieza con una breve y enfática introducción consistente en seis acordes, que nos conduce al primer tema de una clásica forma sonata. Este tema es de naturaleza robusta y cromática. Después de un complejo y largo desarrollo, aparece el segundo tema contrastante, anunciado por el corno inglés primero y luego por el violín, más tranquilo a modo de canción. Continúa con un extenso y tumultuoso desarrollo, durante el cual el tema se repite de diferentes formas, pero siempre expresando un sentimiento de profundo dolor. La recapitulación de forma abreviada, empieza repitiendo los acordes de la introducción. El segundo tema es interpretado por la trompeta. El movimiento termina en un clima impregnado de tristeza.

El segundo movimiento, presto tenebroso, presenta un motivo desarrollado por el fagot acompañado por los agitados torbellinos de la orquesta. Este motivo avanza de manera repetitiva, hasta que es interrumpido por un solo de flauta de estilo pastoral impresionista, presentando un fuerte contraste. Luego la orquesta empieza a inquietarse hasta aparecer el motivo inicial del fagot. Termina con una determinante coda.

El tercer movimiento, andante appassionato, empieza con una oscura melodía interpretada por la cuerda. Luego toma el segundo tema del primer movimiento de una forma con más sabor ruso. Un nuevo tema también de carácter ruso es presentado por el clarinete. La cuerda conduce el tema hasta sus registros más bajos, para luego elevarse de modo apasionado. En la última parte se regresa al comienzo con su nostálgico tema. En la coda la música termina disolviéndose en el silencio.

El último movimiento, allegro vivace, andante sostenuto, empieza con una alegre introducción del corno inglés apoyado por la orquesta. Luego usa dos canciones revolucionarias francesas, La carmagnole y Ça ira, presentando una victoriosa celebración de la Revolución. Pero esta alegría revolucionaria es interrumpida bruscamente por las notas del Dies Irae de la Misa latina de Requiem en su registro mas bajo. Un estallido de la orquesta nos conduce a un nuevo tema, apareciendo un canto tradicional ruso en forma de himno, que en su repetición aumenta su solemnidad. Pertenece a una antigua canción religiosa rusa denominada “Cuando el alma abandona el cuerpo”. Se repite en una serie de variaciones por la orquesta, interrumpida dos veces por los himnos de la revolución francesa, La carmagnole y el Ah ça ira. Se repite la introducción del Dies Irae, en contraste con el primer motivo, que nos conduce hasta un climax, interrumpido por la entrada del coro con el sonido vocalizado O repetido en forma de gritos de dolor. Luego empiezan a cantar el texto latino O, quid vivimus?, en forma de himno litúrgico ruso, tomado de una versión adaptada por V. J. Sokolov de la canción “Cuando el alma abandona el cuerpo”. Nos habla de la división entre el cuerpo y el alma. El cuerpo es enterrado y el alma asciende al cielo. Las últimas notas nos revelan el esperado optimismo de la vida eterna.

Considerada por algunos como la sinfonía más importante de Miaskovsky, se presta a diversas reflexiones sobre lo que quiere expresar el compositor con esta obra. En primer lugar observamos el dualismo en la vida y obra de su autor, uniendo los temas revolucionarios con los eclesiásticos en plena revolución comunista. Antes examinaremos los acontecimientos políticos de la época en la que el compositor se encontraba inmerso.BOLCHEVIQUES

Los años anteriores a la escritura de la sinfonía habían sido trágicos para Miaskovsky. Su padre fue asesinado en el año 1919, en el andén de una estación ferroviaria, por un revolucionario que odiaba los signos del antiguo régimen, representados por el general zarista. Los ideales revolucionarios, que en un principio apoyaba Miaskovsky, fueron aplastados por la brutalidad del nuevo régimen y la sanguinaria guerra civil. La pérdida de varios amigos por el terror rojo y el hambre que padecía Petrogrado, habían amargado su carácter taciturno y su personalidad introvertida. Su carácter reservado podría ser uno de los motivos por los cuales nunca contrajo matrimonio.

La sinfonía se puede considerar como una despedida a las víctimas de estos trágicos días, como una reacción al periodo revolucionario de Rusia. Mas tarde el compositor, poco amante de dar explicaciones sobre el sentido de sus obras, la describió como una reflexión sobre la actitud pusilánime, neurótica y de sacrificio del pueblo ruso. Esta especie de reproche a lo que para la Unión Soviética era su revolución, fue la causa de que posteriormente esta sinfonía fuera virtualmente prohibida. Como veremos mas adelante se observa una dualidad en la actitud del compositor frente a la política del régimen comunista difícil de explicar. Como se puede comprobar en el último movimiento de la sinfonía, mezclando los himnos revolucionarios con la espiritualidad cristiana de la salvación del alma.

Tomando como ejemplo su admirada última sinfonía de Tchaikovsky, nos presenta una obra de características parecidas, que nos habla de los terribles acontecimientos vividos haciendo una reflexión sobre la muerte. La diferencia fundamental es que termina dando una señal de esperanza al contrario de la negatividad de Tchaikovsky. También el estilo ha cambiado, frente a la suavidad y dulzura de Tchaikovsky, el estilo de Miaskovsky es más agresivo, más cromático, una especie de expresionismo a lo ruso.