MIASKOVSKY 7

La “Sinfonía N° 7 en si menor”  Op.24 fue empezada antes de terminar la anterior, completándola en 1922. Se estrenó en 1925 en Moscú dirigida por el director armenio Konstantin Saradjev. Después del éxito logrado por sus dos anteriores sinfonías, empieza un nuevo periodo compositivo que llegará hasta su doceava sinfonía, marcando su paso desde lo individual hacia lo colectivo, de lo subjetivo a lo objetivo.

MIAS 7La obra está escrita en un solo movimiento de forma austera, dividido en dos partes. La primera, andante sostenuto, calmo – allegro minaccioso, poco stravagante, empieza con suavidad y de modo solemne. El primer tema es presentado por las trompas acompañadas por acordes de la cuerda. La madera le responde. Pronto la orquesta interviene con fuertes rugidos presentando un ambiente trágico. Un segundo tema de raíces melódicas rusas aparece a continuación. Con estos elementos se construye un dramático desarrollo. La segunda parte que se interpreta sin interrupción, andante - allegro scherzando e tenebroso, empieza con una tranquila sección en la que destaca la melodía pastoral de la flauta. Luego el metal y la cuerda aguda expresan una forma de esperanza, seguida por el animado ritmo de la orquesta, pero pronto nos damos cuenta de que se trataba de un espejismo y nos conduce nuevamente hacia la triste realidad. Después de una breve recapitulación, una corta coda impregnada de fatalismo termina la obra.

Continuando su trágico periplo, esta sinfonía también está marcada por una inmensa amargura. Los temas, algunos con fuertes raíces rusas, son tratados de un modo expresionista, desprovistos de toda concesión al romanticismo.