NORGARD 2

La “Sinfonía Nº 2” (En un movimiento), fue compuesta en 1970 y revisada en 1971 siguiendo los principios de la Serie Infinita. Se estrenó en Aarhus en 1970 interpretada por la Orquesta de la Ciudad de Aarhus dirigida por Per Dreier.

Después de una pequeña revisión se presentó en los jardines del Tivoli interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio Nacional Danesa en 1971 dirigida por Herbert Blomstedt. En los posteriores años la serie infinita y sus implicaciones se convirtieron en un inevitable motivo de debate en Dinamarca, contribuyendo a la formación de una nueva cultura musical.

La sinfonía es un tributo al poder a la vez natural y gobernado por reglas de las series infinitas. Según declaró el compositor, en vez de las alrededor de 1000 notas de la serie, deseaba usar alrededor de 4000 notas explotando el potencial para una posterior inmersión en los numerosos estratos y combinaciones interválicas de las series infinitas.

En vez del desarrollo intacto de la secuencia tonal y de su orquestación ahora deseaba la intervención, para crear melodías llevarlas a su clímax, iluminarlas, etc., pero todo ello respetando la continuidad del flujo y la preservación de la especial, objetividad fuera de tiempo, característica de las series infinitas.

El motivo principal de la sinfonía son las primeras 4096 notas de la serie infinita, que se desliza como un flujo constante de más o menos mediante interrumpidas corcheas. La larga secuencia en un solo movimiento está compuesta de fases, específicamente de 16 fases con 256 notas de la serie cada una.

Detrás de cada período de desarrollo Nørgård coloca una señal de campanilla. Se ha completado una fase y hemos subido un nivel. Después de cada cuatro fases el compositor marca el progreso de la música con lo que llama una pantalla de fanfarrias del metal.

Después de una introducción meditativa lenta, una especie de sintonización sobre una sola nota que aumenta progresivamente, la serie infinita se rompe como un continuo dentro del movimiento principal rápido. Durante la mayor parte de la sinfonía las corcheas son interpretadas por las flautas, mientras que los otros instrumentos tocan en otros tempos más lentos y con otras longitudes de onda. Todo esto finalmente crea algo que se podría definir como una imagen musical de un mundo en movimiento, una especie de klangmusik como se había conocido durante los años de la década de 1960.

El movimiento principal rápido se divide en cuatro grandes secciones definidas por amplias fanfarrias polirítmicas o repeticiones de notas por el metal semejantes a sirenas. Se puede ver la estructura de la serie infinita, en la cual toda la melodía es interpretada a diferentes tempos por los distintos instrumentos, al mismo tiempo que se reencuentran sobre las mismas notas en razón de la sistemática de la serie, independientemente del hecho que interpreten lentamente o rápidamente. Recuerda, en efecto es una anticipación, la estructura de lo que los recientes teóricos del caos han llamado fractales.

La tensión fluctúa gracias a la utilización de la dinámica, de la variedad rítmica, de las combinaciones sonoras y de la evolución de los colores instrumentales. Se crea un mundo muy original y extraño a la vez, mediante la adición y substracción de grupos instrumentales en una estructura en capas que crea una diversidad sonora, evitando la monotonía.

Una música que podríamos definir como psicodélica y seguidora en parte del minimalismo que reinaba en aquella época, pero con una versión distinta original del compositor que realiza una ampliación de la teoría de la metamorfosis de su maestro Holmboe.