NORGARD 3

La “Sinfonía Nº 3”, fue compuesta entre 1972 y 1975 para la Radio Nacional de Dinamarca, estrenándose en 1976. En el segundo movimiento interviene un coro. La originalidad de la obra consiguió mucha atracción y se interpretó repetidas veces. En ella utiliza las técnicas modernistas experimentadas anteriormente.

El primer movimiento, moderato, se compone de una introducción en dos partes seguida por dos secciones principales. El comienzo de cada uno de los dos movimientos de la sinfonía nos dice algo sobre su estructura. Este primer movimiento empieza con una nota en los registros bajos y va ascendiendo, mientras que en el segundo movimiento ocurre lo contrario, empezando en los registros agudos. El material armónico y melódico se presenta en primer lugar seguido por las jerarquías rítmicas, donde los ritmos regulares dan paso a ritmos relacionados con la sección aurea.

La primera sección principal es modelada por una melodía a seis partes derivada de la serie infinita, en la cual las partes individuales interpretan la misma melodía en diferentes tonos, cada uno basado en una específica nota del espectro tonal ampliado. La misma estructura gobierna la segunda sección, la cual sin embargo es dispersada dentro de un universo musical casi puntillista y continua mediante coherentes melodías contagiosas.

El segundo movimiento, allegretto, adagio poco rubato, a tempo, sereno, giubiloso, se aproxima a la tradicional variación de una forma de passacaglia, con secciones que hacen pensar en ritmos latinos. Lentamente el coro que en un principio había anunciado su presencia en bastidores mediante acordes, empieza a aparecer en primer plano.

Juntamente con la orquesta el coro realiza una interpretación de un himno mariano medieval, hasta que las voces humanas toman la iniciativa con el poema de Rainer Maria Rilke, Singe die Gärten, perteneciente a su obra Sonnets to Orpheus de 1922. Cerca del final se encuentra una cita de Du bist die Ruh de Schubert, de tal manera que parece emanar de la propia estructura musical.

El deseo del compositor es mostrar un mundo en desarrollo, equilibrio e interacción, entre la comprensión y la emoción musical a la vez, y entre fuerzas ascendentes y descendentes, como nos demuestran las introducciones de los dos movimientos.

Prescindiendo del análisis técnico musical si nos basamos en el aspecto emocional producido sobre el oyente, la música tiene momentos de una extraña belleza, oscilando entre la música atonal y la tonalidad, apareciendo verdaderas formas melódicas rodeadas de una especial luminosidad, especialmente notable en la parte final del primer movimiento.

En el segundo movimiento la intervención del coro después de una etérea introducción orquestal produce un efecto especial de intemporalidad seguida por otra sección más terrenal con el empleo de diversas técnicas corales de estilos diversos que flotan entre el mundo tonal a la atonalidad, produciendo interesantes efectos sonoros.