NORGARD 5

La “Sinfonía Nº 5”, fue compuesta entre 1987 y 1990 siendo revisada en 1991. Se estrenó en 1990 interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa dirigida por Esa-Pekka Salonen a quien está dedicada.

En esta sinfonía el compositor ha desarrollado su técnica de series infinitas en un sistema complejo al que llama lagos de tonalidades. El principio no radica, como en las series infinitas, en repeticiones fractales, sino que abre material tonal que ha desarrollado de 12 notas a 36, 108, etc. Para Nørgård era el desarrollo natural para abandonar el bien probado principio de las series infinitas.

Según dice el compositor, las técnicas son totalmente simple modalidades, utensilios para lograr resultados. Deben ser perfeccionadas o abandonadas si se convierten en demasiado restrictivas. Sobre la composición de la obra ha sido lo más fascinante y espantoso. ¿Cuánto tiempo puede continuar? ¿Dónde nos conduce? Como con alguna cosa que ha pasado siempre, mientras que otra cosa está realizándose, se siente una agitación constante. 

El primer movimiento, moderato, più allegro, presenta una gran fuerza dinámica, que se desarrolla de manera abrupta mediante innumerables erupciones musicales. Estos fenómenos dinámicos son intensos e irregulares, como imprevisibles explosiones de un geiser o de un mar hirviente de lava. Los silencios que separan estas explosiones de sonido están llenas de creciente tensión, anunciando como será la próxima fase. Una música que produce una intensa tensión en el espectador casi de malestar.

El segundo movimiento, allegro feroce, es también de carácter rápido y violento, caracterizado por espasmos temblorosos de la cuerda y por manifestaciones grotescas, casi aullidos de la madera. El comienzo de Jungle Bells surge de la misma materia como un objeto aparecido y las cascadas dinámicas alcanzan alturas absurdas. El compositor no llama scherzo a este movimiento con su trío en la sección final, pero se trata ciertamente del desarrollo de un mundo grotesco.

El tercer movimiento, andante, es la primera de las dos breves secciones lentas de la sinfonía que se enlaza con el final del anterior movimiento. Música que continúa llena de tensión en aumento con una nueva erupción de cascadas que termina bruscamente.

El cuarto movimiento, lento, quasi una passacaglia, parece un punto de descanso mediante una passacaglia, casi una chacona, que se asienta firmemente antes de dar paso sin pausa a la erupción final.

El quinto movimiento, allegro robusto, es el movimiento final imparable, precipitándose salvajemente. Antes de la culminación final la música se calma y se detiene. Pero es pronto para detener la actividad de las fuerzas de la naturaleza. Como el despertar de un dragón dormido las descargas de energía explotan en la última sección y las cascadas flotantes se encuentran en plena actividad. Durante los últimos minutos las fanfarrias estáticas se transforman en una versión maníaca del final de su primera sinfonía. Después todo es barrido como por el efecto de una varita mágica.

La obra posee una fuerza expresiva sin precedente. Desde el principio de la sinfonía Nørgård muestra que osa llegar al borde del volcán, consciente de que puede plantarle cara. Las fuerzas de la naturaleza no están domadas, pues el control y el caos existen al mismo tiempo en esta música, dos partes opuestas en lo que por otra parte parece un abrazo imposible.

En la década de los años 1980 el caos ha roto su imagen global del mundo. La Sinfonía Nº 4 muy polarizada es una obra central de estos años. Pero con su Sinfonía Nº 5 ha mostrado con un supremo coraje que podía mirar a los ojos a todas las fuerzas caóticas, por más violentas que fueran.