NORGARD 7

La “Sinfonía Nº 7” fue compuesta entre 2004 y 2006 para la inauguración de la nueva sala de conciertos de la Radio de Dinamarca en la DR City en Ørestad. Se estrenó en el concierto de inauguración el 29 de enero de 2009. Había sido grabada anteriormente, en el mes de junio de 2008, con la presencia del propio compositor, interpretada por la Orquesta Sinfónica Nacional Danesa dirigida por Thomas Dausgaard.

El primer movimiento, moderato, lento sostenuto, tempo I, empieza con el sonido de 14 tom-toms tonales, un tipo de tambores. Se usan para llenar los vacíos sonoros con más vivacidad con movimientos constantemente descendentes en ritmos siempre variables. Apropiado a su carácter la sinfonía comienza con intensa fuerza y plenitud.

Una música totalmente abierta en todos los aspectos. En el sonido hay algo que es armónico y algo que se encuentra fuera de lugar. Nos llama la atención el estallido bajo de la tuba, los sonidos plateados de los violines, las trompetas que se unen en vociferantes terceras antes de que todo se aclarezca y que los 14 tom-toms se puedan escuchar por primera vez. Solo dura cinco compases pero es tiempo suficiente para que se pueda entender que se trata de una introducción y al mismo tiempo de una invitación al propio mundo de la música.

El segundo movimiento, lentissimo, largo, empieza con dos compases con un solo de clarinete, seguido por dos nuevos compases para un solo de oboe. Después de esto viene repentinamente lo que la partitura llama un acorde aplastante de la cuerda con un fondo de metales. Es un do mayor pero con una música muy libre, lo que da permiso a la intervención de otras notas, tanto consonantes como disonantes. Este sonido de base toma un papel recurrente a lo largo de todo el movimiento, hasta cuando se desplaza hacia otros tipos de desarrollos con ritmos más rápidos y con diversos motivos de música de cámara en su parte final, que comprende un solo para arpa breve pero muy claro.

Este procedimiento se puede aplicar a los tres movimientos de la sinfonía. Empiezan según el modelo clásico, respectivamente rápido, lento, rápido, pero cada uno de los movimientos trabaja hacia lo antagónico a lo largo del camino.

El tercer movimiento, allegro, tranquillo, empieza de modo sorprendente con una música rítmica danzante pero al cabo de tres compases es reemplazada por una figura dialogante entre cuerdas y maderas. La música forma el conjunto a partir de cortos motivos que se desplazan los unos a los otros tejiendo una red de impulsos que retienen la atención del oyente segundo tras segundo.

El final es particular porque empiezan, por así decir, muchas terminaciones. En cierto punto aparece una interrupción en el movimiento y los sonidos empiezan a esclarecerse y parece que nos llevan a un final que no se produce. Poco después escuchamos un nuevo intento de final con carreras trepidantes de los tom-toms, piano y violoncelo. Continúa con una pausa general seguida por trémolos de la cuerdas que se transforman en un enjambre de canto rítmico musical, reemplazado por dos compases de flauta con armónicos.

Luego después de una nueva pausa llega el verdadero final. Cuatro trompas con un acorde que es tomado por cuatro trompetas y después por cuatro trombones, creando un mundo de ecos que son guardados bajo una estrecha vigilancia e interfieren con otros ritmos y tensiones.

Si comparamos el contexto de esta sinfonía con las precedentes, ha cambiado totalmente. La historia de la vida del individuo llena casi toda la imagen. Por esto la alternativa debe consistir en líneas de diálogo, acontecimientos, motivos y señales de innumerables impulsos de diversos medios. Resumiendo, algo que parece una erupción hacia el interior desde el exterior. Sin que por ello se vuelva caótico.