BAX 2

La “Sinfonía N° 2 en mi menor y do”  fue escrita durante el año 1924 terminando su escritura sin orquestar el 10 de octubre. Su orquestación le causó algunos problemas, no terminándola hasta el 26 de marzo de 1926. Parecía que Bax no tenía ningún deseo en dar a conocer su obra, hasta que el director Serge Koussevitsky le pidió una obra para ser interpretada por la Boston Symphony Orchestra.

Después de preparar la partitura para ser interpretada, se estrenó en Boston el 13 de diciembre de 1929. La primera audición en Inglaterra se realizó el 20 de mayo de 1930, en el Queen’s Hall de Londres, dirigida por su amigo Eugene Goossens.

Utiliza una extensa orquesta que incluye dos tubas y una percusión compuesta por xilófono, glockenspiel y gong, junto a dos arpas, órgano y un piano. Las dos tonalidades expresadas en su título pertenecen al primer movimiento que empieza en do y termina en mi menor. Como Nielsen, Bax utiliza la tonalidad progresiva.

El primer movimiento, molto moderato, allegro moderato, empieza con una introducción lenta que tiene gran importancia al presentar cuatro ideas, que se utilizarán en los otros movimientos. Cada movimiento tiene sus propios temas que se usarán conjuntamente con estos primeros motivos. El primer motivo es una idea ascendente de los bajos apoyados por los trombones. Le sigue una fanfarria de la madera con un sentido amenazante. El tercer motivo aparece en las tubas y las cuerdas bajas, un motivo formado por tres notas que tendrá gran importancia en la sinfonía. El cuarto motivo es una extensa fanfarria interpretada por tres trompetas con sordina y tres flautas. Este conjunto de motivos crean un ambiente opresivo. Inmediatamente son seguidos por una sección de transición con un efecto especialmente mágico, conseguido por el empleo del arpa, el piano y un motivo ostinato en la madera, que nos conducen al allegro moderato.

El primer tema posee una gran energía. Este motivo se desarrolla considerablemente llegando a su climax antes de aparecer el segundo tema de carácter lírico. La cuerda nos lo presenta como si se tratara de un interludio dentro del desarrollo. Luego continua el desarrollo del agresivo tema principal que nos conduce a un nuevo climax. El tema lírico vuelve a resurgir en una especie de recapitulación. La coda se basa en el motivo principal.

El segundo movimiento, andante, empieza presentando la tercera idea de la introducción, el motivo de tres notas, interpretado primeramente por las cuerdas bajas. Luego aparece el primer tema ampliamente lírico en los violines. Luego la textura de la orquesta se va volviendo más amenazante. El segundo tema lírico también es presentado por la cuerda, desarrollándose hasta alcanzar varios clímax. En el último se produce la ruptura con un pedal de do, sostenido por el órgano, presentando un ambiente catastrófico opresivo como dice Bax. Cuando el pedal termina, aparece un lamentoso solo del violín que precede a la cuerda, intentando restablecer el ambiente lírico pero sin llegar a conseguirlo. La coda es fría, con cierta amargura, mientras se apaga el sonido.

El tercer movimiento, poco largamente, allegro feroce, molto largamente, después de una breve introducción lenta irrumpe con toda su furia la atmósfera catastrófica. El tema de tres notas de la introducción de la sinfonía se desarrolla como el primer tema. Alterna con un agresivo ritmo de marcha. Un episodio mas calmado aparece, pero el motivo de tres notas continúa con su idea destructiva. Entonces aparece la gran sorpresa de la obra. Se repite íntegramente la introducción del primer movimiento. Estos motivos se desarrollan llegando a su clímax. La última parte forma una especie de epílogo que comprende una extensa coda. El órgano acompaña a la masiva intervención de la orquesta. Luego la música se va desvaneciendo gradualmente hasta quedar el tremolando de los violoncelos.

Una obra que nos habla de la vida interior del artista, en aquellos momentos muy perturbada. Bax no quería hablar del significado de sus obras, diciendo como siempre que se trataba solo de música. Pero su primer deseo de tenerla oculta nos da un indicio de lo que para él significaba. Una confesión demasiado personal.

Según Lewis Foreman, autor del libro “Bax. Un compositor y su época” (1987), la sinfonía es un reflejo del declive de sus relaciones con Harriet Cohen. Según este autor se trata de la obra más autobiográfica de Bax. Sus momentos líricos pueden interpretarse por el gran amor que sentía por Harriet, pero pronto son ensombrecidos por sus remordimientos personales. Los problemas que atravesaba la pareja eran superiores a su amor.