BAX S 1

La “Sinfonía N° 1 en mi bemol”   fue empezada en 1921 como una sonata para piano, pero el 27 de abril Harriet Cohen lo convenció para que la orquestara dado su carácter sinfónico. En 1922 había orquestado los movimientos externos, pero se dio cuenta que el adagio estaba escrito en un estilo demasiado romántico que contradecía la situación de la guerra civil en Irlanda. Por este motivo escribió uno nuevo más dramático.

La sinfonía está dedicada a su compañero, el músico defensor del romanticismo, John Ireland, quién declaró que Bax era realmente un músico y un genio. En un mundo que cada vez se convertía mas en antiromántico, esta sinfonía puede tomarse como una reafirmación de su sentido personal.

El primer movimiento, allegro moderato e feroce, contiene dos temas muy contrastados. El primero es tenso, poseyendo una gran violencia. Se caracteriza por un motivo de cinco notas con la última descendente. El choque entre los modos mayor y menor le aporta la tensión dramática requerida. Por ello en su título solo aparece mi bemol. El segundo es amplio, de carácter cantabile, desarrollado por la cuerda. La madera presenta intervenciones solistas. La sección de desarrollo se basa especialmente en el primer tema, llegando a momentos de gran tensión. En la recapitulación el segundo tema se presenta en una forma más romántica, primero mediante un solo de la flauta y luego por la orquesta. Pero este momento de felicidad pronto es destruido, cuando el primer tema termina el movimiento de manera dramática.

El segundo movimiento, lento solenne, tiene un carácter elegíaco, dividido en tres partes. Un tema oscuro y triste nace sobre un ritmo obsesivo. El tema crece hasta convertirse en una solemne marcha fúnebre acompañada por la percusión. Después de una pausa empieza la parte central del movimiento, que va aumentando en intensidad hasta llegar a episodios de gran tensión y dramatismo. En la última parte se regresa al recogimiento del principio, con un carácter más consolador, terminando con apagados golpes de timbal.

El último movimiento, allegro maestoso, cumple la función de scherzo y de final. Un motivo rítmico agitado configura el scherzo, con su trio de carácter burlón. El tema principal del primer movimiento regresa modificado en forma de una inflamada marcha. Después de una sección intermedia más tranquila, con cierto carácter de tristeza, el tema principal reaparece, terminando la obra con un gran climax trágico.

Bax describe su sinfonía como música pura solamente, pero no se puede negar que detrás de esta obra se esconde su carácter descriptivo. En el primer movimiento su tema principal tiene la fuerza y energía que describe el conflicto que vivía Irlanda en aquellos años de guerra civil. El segundo movimiento es una especie una oración fúnebre por las víctimas de la guerra. Pero también se puede interpretar como una descripción de los problemas personales del compositor. Una época feliz se había terminado, el tema lírico, para ser brutalmente barrida por la realidad de la vida con toda su fuerza trágica. El tercer movimiento es una especie de conclusión presentando el tema trágico después de los felices juegos juveniles expresados en el scherzo.