BERLIOZ 3

La tercera sinfonía de Berlioz es su “Romeo y Julieta” Op.17 compuesta entre los meses de enero y septiembre de 1839. La primera audición se produce el 24 de noviembre en el Conservatorio de París, dirigida por su propio autor, que después de los problemas ocurridos en el estreno de “Harold en Italia”, ya no se fiaba de los otros directores. El éxito fue rotundo. Entre los espectadores de su estreno se encuentra Wagner, que se inspiró para la composición de su Obertura Fausto y más adelante para su Tristán. La sinfonía sufrió diversas correcciones, no siendo publicada hasta el año 1847.

El propio compositor escribió un prólogo para esta obra, explicando que se trataba de una verdadera sinfonía. “No es ni una ópera concertante, ni una cantata, es una sinfonía coral”. Los sentimientos y las pasiones están confiadas a la orquesta al contrario de la ópera. El famoso dúo de amor está interpretado por la orquesta, pues las palabras no pueden llegar a expresar lo que puede la música.

Berlioz cree en la continuación de la obra iniciada por Beethoven en su novena. La introducción de la voz humana en la sinfonía del futuro. Wagner también lo cree, pero de forma diferente, creando la ópera sinfónica. El tratamiento de Berlioz es el contrario, intenta construir la sinfonía operística. Wagner ve la sinfonía como un género agotado, Berlioz como un género que necesita una renovación. Acaso uno de los motivos de su conducta fueran los fracasos obtenidos en las representaciones de sus óperas. Lo verdaderamente cierto es que la forma cerrada de la sinfonía clásica se ha terminado. La forma sinfonía se destruye para renacer en una nueva forma mucho más libre, una forma en la que podrá perdurar en el futuro. La expresión domina a la forma.

La sinfonía está estructurada por una parte inicial explicativa que actúa como prólogo, las cuatro partes de la sinfonía propiamente dicha y un final donde intervienen los coros.

La primera parte empieza con una introducción orquestal viva en forma fugada, representando las peleas entre las dos familias, Capuletos y Montescos, por los canales de Verona. Un solemne motivo interpretado por los trombones nos muestra la intervención del Príncipe. El fugato inicial reaparece fragmentariamente y pronto se calla, para dejar paso al pequeño coro que cuenta la acción. La contralto solista acompañada, como ya es habitual en Berlioz, por el arpa describe el drama. Se trata de un preludio descriptivo para que los oyentes puedan seguir la acción que nos describirá la música. El Príncipe interviene para detener la lucha a muerte entre las dos casas. El cabeza de familia de los Capuletos celebra una fiesta, como nos cuenta el coro.

Romeo perteneciente a los Montesco vaga por los alrededores del palacio pensando en su adorada Julieta. La orquesta interpreta el principio de los temas que más tarde serán desarrollados. La fiesta termina. El coro nos cuenta la famosa escena del balcón, anticipando la melodía de la escena de amor. La contralto solista, acompañada por el arpa, canta el primer amor de Julieta en la canción “Premiers transports”, que más tarde se interpretará separada de la sinfonía, como un lied acompañado por piano. El tenor solista acompañado por el coro se burla del amor de Romeo, en una canción que habla del hechizo que la reina Mab, la reina de las hadas y los sueños, según la obra de Shakespeare, ha realizado sobre el amante. El coro final nos cuenta como la muerte tiene el poder final de reconciliar a las familias.

La segunda parte es el primer movimiento de la sinfonía. Empieza con un andante interpretado por los violines solos, un pasaje aéreo, con suspiros que presenta la soledad de Romeo y su tristeza. El oboe toma el tema desarrollándolo. Una figura rítmica, anuncio del baile, interrumpe el nostálgico tema. Se contrapone la melodía del oboe. Llega el allegro, empieza el baile. Es la descripción sinfónica de la gran fiesta celebrada en la mansión de los Capuleto. La fiesta se anima, sentimos las explosiones del viento y la percusión. De repente se detiene, escuchándose la melodía del oboe. Vemos a Romeo en silencio, solo y triste. Termina con una concluyente coda basada en el tema de la fiesta.

La tercera parte es el adagio de la sinfonía. Su parte más intensa y romántica, la famosa escena de amor. La orquesta nos presenta una cálida noche de verano. Suena una trompa con una llamada basada en dos notas y trozos de temas del anterior allegro, nos llevan a los jóvenes Capuleto que salen de la fiesta. Se escuchan sus cantos de despedida, por medio de parte del coro situado fuera de la escena. Luego el silencio y la cuerda inicia la escena de amor. Susurros de la cuerda y suspiros interpretados por el corno inglés y el clarinete van iniciando el tema. Aparece finalmente el apasionado tema de la escena de amor. Música sensual y apasionada, llegamos a una cumbre del romanticismo. Pero no es una música totalmente feliz, al estar empañada por sentimientos que presienten la tragedia que está a punto de ocurrir.

La cuarta parte corresponde al scherzo de la obra. Por medio de una orquestación transparente, el rápido movimiento se envuelve de ensueño y magia. Es la fiesta de los sueños de la reina Mab, citada anteriormente por los coros. La reina de las hadas y de los sueños envuelve a los amantes en su tela de araña. El trío presentado por las maderas continúa el clima cristalino. Las fanfarrias de las trompas intervienen en la repetición del scherzo, aumentando la atmósfera de fantasía, con la percusión de campanillas en su parte final.

Berlioz había escrito un segundo prólogo que eliminó mas tarde y no lo publicó en la edición revisada de 1847. Observó que detenía la acción y hacía a la obra demasiado reiterativa, por lo cual ahora enlaza esta parte con el final.

Escuchamos la triste procesión fúnebre que acompaña a Julieta. Participa el coro cantando una salmodia. Primero domina la orquesta sobre el canto monótono del coro, pero a la mitad de esta sección, intercambian los papeles y el protagonismo corresponde al coro. Luego sigue el último movimiento sinfónico. Pasa la procesión acompañada por una imitación de campana, realizada por los violines tocando repetidas notas mi. Escuchamos la muerte de Paris a la entrada de la tumba. Vemos al moribundo Romeo junto a la tumba de Julieta. El corno inglés, fagots y trompas interpretan solemnemente una extensa melodía. Julieta despierta, renace el tema de amor en el clarinete. Pero la alegría es breve, viene el desespero y la angustia, terminando con la muerte de los amantes. El tema de amor es desgarrado por las notas agudas de los violines tocadas en trémolos, aferrándose a la vida. Un fortissimo violento corta la escena, un último eco del sueño de Romeo y luego el silencio. La nada.

El final sirve para culminar la escena, como un postludio. Una introducción tormentosa de los coros describe la entrada de los Capuletos y los Montescos en la tumba. Fray Lorenzo explica cómo han ocurrido los hechos. Es un recitativo dramático para bajo, interrumpido por exclamaciones corales. Explica que los casó y luego dio un brebaje a Julieta para que simulara su muerte. Pero Romeo se adelantó a su tumba y pensando que Julieta estaba muerta, hundió el puñal en su propio corazón. Al despertar Julieta, ve con espanto que Romeo está muerto, toma el puñal y pasa también a la eternidad.

Sobre su tumba, Fray Lorenzo mediante una noble aria dice que Verona será un día famosa por estos amantes y sus locas familias. Les pide que abandonen sus luchas insensatas. El coro acompañado por una intervención fugada de la orquesta presenta las disputas entre ambas familias. El Padre Lorenzo los hace callar y con sus palabras, poco a poco van olvidando su odio. El coro acompaña la repetición de sus últimas frases. La música se va relajando, el coro recuerda tristemente a los jóvenes amantes. Llegamos a la parte final, donde se produce el juramento de reconciliación entre las dos familias. El fraile pronuncia el juramento mediante una solemne aria. El coro realiza el juramento junto con el fraile de manera brillante, terminando con un tutti orquestal que acompaña la frase Amis pour toujours!. ¡Amigos para siempre!.