BRAGA SANTOS 2

La “Sinfonía Nº 2 en si menor”  fue compuesta en 1947 dedicada a la Orquesta Sinfónica de la Radio de Portugal y a su director Pedro de Freitas Branco quién la estrenó. Está orquestada para dos flautas, piccolo, dos oboes, corno inglés, dos clarinetes, dos fagots, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, dos juegos de cuatro timbales cada uno, percusión y cuerda.

El primer movimiento, largo, allegro energico ed appassionato, no sigue la forma sonata clásica. Tiene una forma simétrica A, B, C, B, A. empezando con una introducción lenta, mediante un motivo presentado por un solo de trompa, que establecerá la conexión entre los diferentes movimientos, como una especie de leitmotiv. El primer tema es vivo y de espíritu épico mientras que el segundo es lento y de naturaleza lírica. La sección central C también está dividida en tres partes. Es de tempo lento y en su parte central se encuentra un desarrollo del motivo inicial de la sinfonía. Luego se repiten los temas en orden inverso al de su presentación.

El segundo movimiento, adagio non troppo, es el clásico tiempo lento de la sinfonía escrito en forma tripartita. El tema principal es presentado por la flauta y luego repetido por la orquesta con gran lirismo. La parte central es un complicado desarrollo en el que se mezclan diversos temas. Luego se repite la primera sección de carácter lírico, que nos conduce a una etérea coda con sonidos lejanos del metal y solos de timbal.

El tercer movimiento, allegretto pastorale, toma el lugar del scherzo. Se basa en una melodía pastoral escrita en ritmo binario con un sencillo tema interpretado de forma alterna por la madera y los violines sobre un soporte rítmico en forma de motto perpetuo de la cuerda baja.

El cuarto movimiento, lento, allegro, epílogo (Lento), posee una estructura compleja. Empieza con una introducción lenta interpretada por la cuerda y seguida por la madera, que nos conduce al tema del allegro de ritmo vivo que sin desarrollarse nos lleva a una sección lírica lenta, terminando con el corno inglés interpretando una reminiscencia del tema inicial de la sinfonía, seguido por una dinámica fuga. Después de un crescendo, que parece llevarnos al final de la obra, la música se detiene de un modo brusco. Entonces se repite el motivo inicial seguido por una cadenza del clarinete, que nos conduce al epílogo, empezando con una suave línea melódica que crece hasta el glorioso final de la sinfonía.