BRUCKNER 0

La “Sinfonía Nº 0 en re menor”  (Die Nullte) fue escrita enteramente en 1869, entre los meses de enero y septiembre, según ha podido demostrar recientemente Paul Hawkshaw, después de la primera y no como muchos brucknerianos creían, que existía una versión anterior. Otto Dessoff, entonces director de la Orquesta Filarmónica de Viena, le cuestionó el primer movimiento al preguntarle cuál era el tema principal. El sensible Bruckner decidió anular la interpretación de su entonces segunda sinfonía por esta tonta pregunta.

Esta obra se estrenó después de la muerte de Bruckner, el 12 de octubre de 1924, bajo la dirección de Franz Moissl, durante la celebración del centenario del nacimiento de Bruckner. Josef von Wöss realizó la primera edición en 1924 con un cierto número de cambios. Esto fue corregido en la Edición Nowak de 1968, la cual actualmente se toma como referencia.

El primer movimiento es un allegro. El primer tema es tan inusual que no es de extrañar que el director Dessoff no lo reconociera. Una especie de marcha marcada por la cuerda baja. El segundo tema es lírico y el tercero tiene forma de himno. En el desarrollo lleva los temas hasta una forma de coral. Una brillante coda termina el movimiento.

El segundo movimiento es un andante en forma de lied. Un tema en forma de himno alterna con un ligero tema de gran lirismo. Todo el movimiento parece una gran coral para órgano. Termina con el tema en himno del principio.

El scherzo posee una gran tensión nerviosa. El trío es lento y tranquilo, con cambios cromáticos. Luego se reanuda el scherzo con su casi agresivo ritmo.

El movimiento final empieza con un tema lírico en moderato, con un acompañamiento pulsante de las maderas, hasta que aparece el tema principal como una fuerte llamada del metal, al estilo del Beethoven de la novena. El allegro vivace posee un segundo tema de carácter más rítmico y apacible, que precede al característico tema cantabile de Bruckner. En el desarrollo aparecen diversos tutti alternando con secciones más tranquilas, como elementos característicos de Bruckner. Después de una breve recapitulación, un diminuendo nos lleva a una corta pero vigorosa coda.