DOPPER 1

La “Sinfonía Nº 1” (Diana) fue compuesta en 1896. Una sinfonía basada en "Die Göttin Diana", la Diosa Diana, el argumento para un ballet escrito en 1846 por el poeta alemán Heinrich Heine (1797-1856). La sinfonía fue revisada en 1921. No se estrenó hasta el mes de febrero de 2005 en Leeuwarden interpretada por la Noord Nederlands Orkest dirigida por Jürgen Kussmaul.

Se trata de una sinfonía descriptiva en cuatro movimientos que sigue bastante fielmente el texto escrito por Heine. Para su comentario nos basamos en el argumento descrito por el poeta.

El primer movimiento lleva el título, encuentro de los Dioses en el Templo de Diana. Templo de Diana en ruinas pero todavía bastante bien conservado. Es de noche, a la derecha vista del bosque. A la izquierda el altar con una estatua de la Diosa Diana. Las ninfas se van despertando y finalmente bailan alrededor de la estatua de la Diosa.

                     "Diana" Museo del Louvre

De repente por el lado del bosque aparece Diana vestida con su traje de caza. Parece aterrorizada, como un ciervo perseguido. Dice a sus ninfas que alguien la está persiguiendo. Está excitada por el miedo pero además por un dulce sentimiento. Finalmente parece ver a su perseguidor y se esconde detrás de la estatua.

Aparece un joven caballero alemán. Busca a la diosa. Las ninfas bailan a su alrededor intentando mantenerlo alejado. Finalmente divisa la estatua y levantando los brazos hacia ella cae a sus pies. Abraza desesperadamente su pedestal y se ofrece para el sacrificio. Ve en el altar el cuchillo y el recipiente para el sacrificio, recordando que la diosa una vez apreció el sacrificio humano y ahora en su pasión desea ofrecerse para un nuevo sacrificio. Coge el cuchillo para clavarlo en su pecho cuando Diana saliendo de su escondite lo impide.

Durante una larga pausa en que la música se tranquiliza, se miran a los ojos con sentimientos de anhelo, valentía frente a la muerte y finalmente de amor. Empieza un pas de deux durante el cual se buscan, se encuentran, se abrazan. Finalmente se sientan junto al pedestal rodeados por las ninfas. Diana dice a su caballero que los dioses antiguos no están muertos, sino que sólo se esconden en cuevas de la montaña y en ruinas del templo, que visitan por la noche y celebran sus alegres fiestas.

Una música dulce acompaña la aparición de Apolo y las musas. Canta una canción para los amantes y todos bailan alrededor de ellos. Suena una fanfarria. La música se agita al aparecer Baco adornado con hojas de vid, entrando con sus sátiros y bacantes. Cabalga sobre un león domesticado e invita a los amantes a participar en la fiesta. Se levantan y bailan un lujurioso baile animados por el vino, al que se unen Apolo y Baco junto con sus séquitos y las ninfas de Diana.

El segundo movimiento se titula, el baile en la guarida del caballero. Gran Salón en el gótico castillo del caballero. Están ocupados bajo sus nobles escudos en la preparación de una fiesta. En un pedestal los músicos prueban sus instrumentos. En un alto sillón se encuentra sentado el caballero con aspecto melancólico. A su lado vemos a su esposa elegantemente vestida y al enano bufón con su típica gorra. Ambos tratan en vano de animar al caballero con sus bailes y bromas.

Se escuchan llamadas de trompeta interpretando una marcha triunfal. Entrada de los invitados a la fiesta, que son recibidos ceremoniosamente por el caballero. Abre el baile junto a su esposa con un grave vals alemán. El canciller rodeado por sus escribas aparece con su negro vestido oficial, con el pecho cargado de cadenas de oro y llevando velas encendidas en sus manos. Bailan el conocido baile de las antorchas, mientras el bufón salta al estrado de la orquesta y dirige burlonamente.

De nuevo se escuchan las trompetas. Un sirviente anuncia que máscaras desconocidas desean ser admitidas en la fiesta. Con el permiso del caballero se abre la puerta y entran tres grupos de figuras enmascaradas. Algunos llevan instrumentos musicales en sus manos. El dirigente del primer grupo toca la lira despertando dulces recuerdos al caballero, mientras sus acompañantes bailan solemnemente a su alrededor.

Los bailes se hacen cada vez más frenéticos y divertidos cuando se les une el segundo grupo de máscaras que llevan varas en sus manos. Los caballeros y sus damas se muestran asombrados e incluso la señora de la casa no puede salir de su asombro. Solamente el bufón aplaude y realiza cabriolas.

De repente la máscara que lidera el tercer grupo se inclina ante el caballero y le ordena con un gesto de mando que le siga. Horrorizada e indignada la dueña de la casa se acerca a la máscara para preguntarle quién es.

Enfrentada con orgullo se quita la máscara y el abrigo apareciendo como Diana con su conocido traje de cazadora. Las otras máscaras también se despojan de sus velos. Son Apolo y las musas formando el primer grupo, Baco y sus camaradas, seguidos por las ninfas de Diana que forman el tercer grupo.

El caballero cae postrado ante la Diosa implorando que no lo abandone nuevamente. Diana ordena el silencio general y danza un noble baile mostrando con gestos al caballero que se dirige al Monte de Venus donde podrá encontrarla nuevamente. La mujer del burgomaestre da rienda suelta a su ira e indignación en un pas de deux donde la lujuria pagana de los dioses griegos baila en forma de duelo con la virtud espiritual de la casa germánica.

Diana cansada de la controversia lanza miradas despectivas a toda la asamblea y junto con sus compañeras se dirige a la puerta central. El caballero quiere desesperadamente seguirlas pero es detenido por su esposa y servidumbre. Cesa la música de las bacantes y se reanuda el baile de las antorchas.

                        "Ninfas del agua" Henrietta Rae (1859-1928)

El tercer movimiento lleva como título, el paseo del caballero por el bosque. Zona montañosa salvaje. A la derecha se ven grupos de árboles y un lago. A la izquierda una roca empinada en la que se divisa un gran portal. El caballero se encuentra allí vagando enloquecido. Parece convocar al cielo y a la tierra para ofrecerlos a su amada. Las ondinas salen del lago y bailan de manera tentadora a su alrededor.

Sus velos transparentes decorados con perlas y corales revelan sus figuras provocativas. Quieren arrastrar al caballero hacia las profundidades del lago, su reino acuático. Pero desde el follaje de los árboles aparecen los silfos, los espíritus del aire, que saltan al suelo impidiendo el secuestro del caballero por las ondinas, que escapan sumergiéndose de nuevo en el lago.

Vestidos de colores brillantes y con guirnaldas verdes sobre sus cabezas, los silfos bailan alegremente alrededor del caballero. Se burlan, lo consuelan y también quieren secuestrarlo pero se abre la tierra a sus pies apareciendo los espíritus de la tierra, los pequeños gnomos con sus largas barbas blancas y cortas espadas. Los silfos escapan como pájaros aterrorizados. Desde los árboles se burlan de los enojados gnomos antes de desaparecer totalmente.

Los gnomos bailan alrededor del caballero animándolo a luchar con sus armas, mostrándose como reyes del mundo hasta que aparecen las salamandras, los espíritus del fuego y los gnomos cobardemente se esconden en la tierra.

Las salamandras son hombres y mujeres altos y de pelo largo. Llevan ajustados vestidos rojos como el fuego, con grandes coronas doradas en su cabeza con cetros y otras joyas imperiales en sus manos. Con ardiente pasión bailan alrededor del caballero, le ofrecen una corona y un cetro llevándolo hacia la lujuria de las llamas, que lo habrían consumido si de repente no hubieran sonado trompetas de caza. Aparecen los cazadores salvajes y los espíritus del fuego desaparecen. El hombre liberado extiende las manos al jefe de los cazadores.

Es Diana sentada sobre un caballo blanco que saluda sonriente al caballero. Detrás le siguen las ninfas y los dioses que ya encontramos en el antiguo templo o sea Apolo con sus musas y Baco acompañado por sus bacantes. El grupo desaparece entrando por la puerta de la roca. Diana baja de su caballo y los dos amantes celebran alegres su reencuentro con agradables bailes.

Diana muestra al caballero la puerta situada sobre la roca. Le dice que es el famoso Monte de Venus, el lugar donde reina la esplendorosa lujuria. De manera triunfal desea arrastrarlo hacia la puerta, pero aparece un viejo guerrero armado de pies a cabeza que se les enfrenta.

                              "Diana junto al cadáver" Daniel Seiter (1685)

El guerrero retiene al caballero advirtiéndole del peligro en que se encuentra expuesta su alma, si se introduce en el pagano Monte de Venus. Al no querer escuchar sus advertencias, el viejo guerrero desenvaina su espada y le pide que luche.

Acepta el desafío pidiendo a la temerosa diosa que no interfiera en el combate. Al comienzo del combate el caballero cae atravesado por el arma del guerrero. Diana se lanza desesperada sobre el cadáver del caballero.

El cuarto movimiento lleva el título, en el monte de Venus. La acción se desarrolla en el Monte de Venus, un palacio subterráneo de sabor renacentista, pero con más fantasía recordando los cuentos de hadas árabes. Flores exóticas, paredes decoradas con cuadros que reflejan los amores de Venus, candelabros dorados difundiendo una luz mágica. Grupos de personas descansan en el suelo o están jugando frente a un tablero de ajedrez.

Caballeros y damas de diferentes épocas del mundo antiguo y medieval a quienes el sentimiento popular o su reputación sensualista han trasladado al Venusberg. Entre las mujeres se encuentran la hermosa Helena de Esparta, la Reina de Saba, Cleopatra, Judth y varias heroínas de los caballeros bretones. Entre los hombres destacan Alejandro de Macedonia, Ovidio, Julio César, el Rey Arturo, Amadís de la Galia y Goethe. Entre los trajes no faltan vestimentas que traicionan los cargos más elevados de la Iglesia.

La música refleja el dolce far niente de la situación. De repente la música se intensifica con alegría. Aparece Venus con su caballero servidor Tannhäuser. Desnudos con coronas de flores sobre sus cabezas bailan un pas de deux muy sensual, que recuerda los bailes más prohibidos de los tiempos modernos. Otros personajes se unen al baile de la pareja.

Se interrumpe repentinamente la placentera escena. Suena música fúnebre apareciendo la Diosa Diana con el cabello revuelto y salvajes gestos de dolor, seguida por sus ninfas que llevan el cuerpo del caballero.

Colocado en el centro de la escena, Diana con cariño coloca algunas almohadas debajo de su cabeza. La Diosa danza un baile de desesperación lleno de trágica pasión. Convoca a su amiga Venus para despertar al caballero de la muerte. Pero es impotente contra la muerte.

La música cambia nuevamente haciéndose más calmada y armoniosa. Aparece el Dios Apolo con sus musas. La música se hace más alegre cuando se presenta Baco junto con sus bacantes. Apolo toma la lira y junto con las musas interpretan un tema frente al cadáver. Con el dulce sonido de los instrumentos el caballero se despierta como de un pesado sueño, se frota los ojos, mira a su alrededor con asombro, pero pronto vuelve a desplomarse en su mortal sueño.

                                 "Bacanal" Nicolas Poussin (1634)

Baco toma la pandereta y con sus bacantes empiezan un frenético baile alrededor del caballero. Un todopoderoso entusiasmo captura al Dios de la lujuria y casi aplasta su pandereta. Estas melodías despiertan al caballero del sueño de la muerte. Se levanta lentamente con la boca abierta. Baco vierte un cuenco de vino en su boca. Al probar la bebida salta al suelo como un recién nacido, sacudiendo sus extremidades y comienza a bailar las danzas más atrevidas.

Diana se muestra nuevamente feliz y alegre uniéndose al baile del caballero. Toda la asamblea participa en la felicidad de los amantes celebrando la fiesta de la resurrección. Diana y el caballero se arrodillan a los pies de Venus, que coloca su propia guirnalda de rosas en la cabeza de Diana y la de Tannhäuser en la cabeza del caballero.

Una sinfonía descriptiva que acusa la influencia de Wagner especialmente de las escenas del Venusberg del Tannhäuser y en el uso del leitmotiv que identifica a los personajes. La música complementa perfectamente el escenario romántico en que se basa la obra. En el último movimiento encontramos una música bastante condensada como un resumen de las escenas descritas.

Un argumento polémico a finales del Siglo XIX. Las historias influidas por una iglesia calvinista extremadamente conservadora acostumbraban a ser moralizantes. En este caso nos encontramos con el triunfo del amor extramatrimonial, de la pasión frente a la castidad preconizada por la religión.