DVORAK 4

La “Sinfonía Nº 4 en re menor” Op.13, B 41 fue compuesta entre los meses de enero y marzo de 1874, en la época en que Dvořak se convierte en el organista de la iglesia parroquial Saint-Adalbert de Praga. El scherzo fue interpretado por Smetana en el mes de mayo de 1874, pero la primera audición completa no se realizó hasta el 6 de abril de 1892, dirigida por el propio Dvořak, en uno de los llamados Conciertos Eslavos de Praga. Pero no se publicó hasta el año 1912.

El primer movimiento allegro empieza misteriosamente, hasta llegar a una fanfarria de los metales que nos conduce a la enunciación del vigoroso primer tema, de una gran fuerza rítmica. Totalmente contrastado se presenta el segundo tema. Es de un gran vuelo lírico, una de las grandes invenciones melódicas de Dvořak. El retorno de la fanfarria marca el principio del desarrollo, con amplias modulaciones. Los temas vuelven a repetirse en la recapitulación, terminando con una corta y enérgica coda.

El segundo movimiento es un andante sostenuto e molto cantábile. Consiste en un tema y variaciones. El tema es de un amplio desarrollo y nos recuerda por su cromatismo al Tannhäuser wagneriano. La primera variación corre a cargo de los violines y oboes, la segunda es interpretada por los violonchelos y la tercera por la madera en síncopas. Sigue una sección dramática fugada. La coda es delicada, introducida por los clarinetes.

El scherzo, allegro feroce, posee una gran fuerza rítmica. La sección lírica, una especie de marcha operística, tiene una evidente influencia de Berlioz. El trío es característico de Dvořak, con su aire de marcha popular, que va creciendo para luego desvanecerse. Después de repetirse el scherzo termina con una coda que posee algún recuerdo de Beethoven.

Termina con un allegro con brio con un primer tema repetitivo. Un sencillo dibujo rítmico ta, ta, ta, tara, se va repitiendo una y otra vez, hasta que como regalo del cielo por nuestra paciencia, aparece el segundo tema lírico, una maravillosa melodía, una de las más sublimes que ha escrito Dvořak. Reaparece el tema obsesivo del principio en el breve desarrollo y en la recapitulación el segundo tema, se expande brillantemente antes de que una exuberante coda ponga término a la obra.