DVORAK 7

La “Sinfonía Nº 7 en re menor” Op.70, B 141 fue empezada el 13 de diciembre de 1884 y terminada el 17 de marzo de 1885. La obra era un encargo de la London Philharmonic Society, de la que había sido elegido como miembro en 1884. Se estrenó el 22 de abril de 1885 en el St Jame’s Hall de Londres bajo la dirección del propio compositor. Esta obra se publicó por primera vez como su segunda sinfonía.

El primer movimiento allegro maestoso empieza con el primer tema lírico en pianissimo, presentado por las violas y violonchelos. Este tema irá creciendo a lo largo del movimiento. El segundo tema es luminoso como un día de verano y es introducido por los violines y maderas. En el desarrollo se elabora especialmente el tema principal hasta presentarlo de nuevo en un tutti al principio de la recapitulación. Después de repetir el segundo tema, llega una reafirmación del primero y cuando parece que ha llegado el final, reaparecen fragmentos del tema inicial, que con una melancólica aparición de las trompas llevan a una relajada conclusión.

El segundo movimiento es un poco adagio. Empieza con una nostálgica melodía en el clarinete, que más tarde presentan variada la flauta y el oboe. Los violines interpretan un tema melancólico. Un tercer tema aparece en la trompa, contestada por el clarinete. Después de un desarrollo con frases agitadas, en la recapitulación los temas son presentados en orden inverso. Los violonchelos interpretan la melodía escuchada por la flauta y el oboe. Los violines y violas presentan el tema melancólico. Después del clímax el oboe interpreta lastimosamente el tema, que inicialmente habíamos escuchado en el clarinete. Termina con una serena coda, mientras la música se va apagando.

El scherzo se caracteriza por el pegadizo ritmo sincopado de danza, el tema que más se recuerda de la obra. Después de su repetición, la parte central es más tranquila con un aire pastoral, evocando la naturaleza con sus trinos, como cantos de pájaros. Después se repite la primera parte del scherzo. Una sosegada melodía en las violas prepara la tumultuosa coda.

Termina con un allegro de aire dramático presentado por su primer tema, interpretado por el clarinete y la trompa. El segundo tema es lírico, presentado por flautas y oboes. Su desarrollo comportará una fuerte tensión. En la recapitulación los temas alcanzan la misma importancia dramática, terminando con el tema principal. La coda acaba con una sucesión de acordes, que resuelven el trágico movimiento en un glorioso final.