FOERSTER 4

La “Sinfonía Nº 4 en do menor”  Op.54 (Osternacht) fue empezada en 1904 durante su estancia en Hamburgo y terminada en 1905 en Viena. Se estrenó en Praga el 22 de noviembre de 1905 dirigida por Oskar Nebdal. Como Bruckner, Foerster era un devoto católico romano y con esta obra se revela como un fervoroso creyente. Una sinfonía con un contenido programático más acusado que las anteriores. En sus memorias el compositor explica la génesis de su obra con las siguientes palabras.

Me encontraba todavía en Hamburgo en 1904 cuando empecé a escribir mi cuarta sinfonía, durante el viernes santo, en el ambiente de semana santa. No tenía una visión clara de cómo sería su estructura y en un principio había pensado terminar la obra mediante una meditación sobre el viernes santo.

En el primer movimiento se exponen los días pascuales de la manera como los vive un adulto. En el segundo las Fiestas de Pascua son vistas por un niño. Por una parte el camino doloroso sobre los pasos del Salvador llevando la cruz, por otra la naturaleza que reverdece, las anémonas y las primaveras, el aliento de la primavera y los cantos de los campesinos.

El movimiento lento que sigue a continuación es un canto de alabanza a la soledad y a su magia, una oración con dos temas que se unen antes de la conclusión. El último movimiento, una fuga con tres temas, de los cuales el segundo es tomado del coral gregoriano, está escrito para celebrar al Salvador resucitado. El movimiento se termina mediante un himno jubilatorio que es interrumpido tres veces por nuestro canto popular "Am dritten Tag ist der Schöpfer erstanden".

En la partitura impresa en 1924 no aparece el subtítulo de la obra, Noche de Pascua, ni sus comentarios. Pero está precedida por un extracto del himno Jesu, dulcis memoria de San Bernardo (1090-1153), cuya traducción libre es la siguiente.

Dulcísimo Jesús

esperanza de las almas que te desean

las lágrimas piadosas te buscan

los pensamientos secretos te llaman

El primer movimiento, molto sostenuto, escrito en forma sonata tiene un carácter solemne. Empieza con una marcha fúnebre al estilo de Mahler, un tema sombrío que surge de los bajos de la orquesta intentando emerger hacia un clímax pero por dos veces no lo consigue. Entonces aparece el segundo tema con un carácter más luminoso hasta que la flauta nos presenta un nuevo tema. Durante la sección de desarrollo se combinan los dos primeros temas en una tempestuosa parte que termina en un disonante acorde.

Cuando la música se tranquiliza retorna el tema inicial que da paso a la recapitulación. El segundo tema es llevado por el metal a su clímax. La coda emplea el contrapunto, con los violines expresando con fuerza el segundo tema y terminando con el motivo inicial y solemnes acordes.

El segundo movimiento, allegro deciso, corresponde al scherzo presentando una danza de carácter bohemio en forma de Ländler. Aparece un segundo tema más lento que podríamos en un principio tomar como trío, pero es una cita de la quinta sinfonía de Bruckner. Luego continúa el elegante Ländler inicial. El verdadero trío se inicia con un tempo ligeramente más rápido mediante un tema en forma de coral, que se expande de manera romántica. El scherzo retorna en su versión completa incluyendo su parte lenta.

El tercer movimiento, andante sostenuto, empieza con el primer violín en sordina acompañado por dos fagots, mediante una melodía que durante su desarrollo se va volviendo más luminosa. Después de llegar a varios puntos culminantes el movimiento termina en una meditativa calma.

El cuarto movimiento, lento lugubre, animato, allegro moderato, está escrito en un formato libre, aumentando su complejidad. Un primer tema de carácter amenazador es presentado por los bajos de la cuerda y la madera. Un segundo tema es interpretado por los violines, siendo en realidad una variación del tema inicial del primer movimiento. Después de llegar a su clímax se escucha un solo de violín con un nuevo tema secundado por el violoncelo. El lírico fragmento alcanza un nuevo punto culminante.

Un redoble de tambor nos conduce a una fuga iniciada por los violines creciendo hasta alcanzar un nuevo clímax. Es seguida por la repetición del segundo tema mediante un solo de violín. La música crece hasta llegar al principio de lo que sería la recapitulación. Los temas se combinan de manera contrapuntística imitando a Bruckner. De repente la música se detiene escuchando el sonido lejano de un órgano de iglesia entonando la canción barroca checa de Pascua, 'En el tercer día nuestro creador resucitó'. La orquesta cobra una nueva energía elevándose hacia los cielos. Finalmente los acordes del órgano se unen con la orquesta en una solemne coda, como la expresión de un coro de ángeles glorificando al Señor.