GRECHANINOV 5

La “Sinfonía Nº 5 en sol menor”  Op.153 fue compuesta durante su estancia en París en 1936. Conocida por Leopold Stokowski, le causó tan buena impresión que la estrenó el 5 de abril de 1939, dirigiendo la Orquesta de Filadelfia. El compositor pudo escucharla personalmente años más tarde, cuando había emigrado a los Estados Unidos, interpretada por la Orquesta Sinfónica de Pittsburgh en 1947.

El primer movimiento, maestoso, empieza con una introducción confiada a los metales con un primer tema heroico. En forma de gran contraste el segundo tema es trágico. Durante el desarrollo asistimos a una lucha entre ambos temas contrapuestos. En la recapitulación de forma variada, el tema más optimista terminará imponiéndose.

El segundo movimiento, andante, nos presenta un tema sombrío en forma de marcha fúnebre acompañado por los golpes del tambor. El tema se desarrolla en una serie de variaciones. Después de una sección más animada retorna al sombrío ambiente inicial. La última variación aparece en forma de una animada fuga recordando el tema del primer movimiento. Después retorna al sombrío ambiente inicial acompañado por los sordos golpes del tambor.

El tercer movimiento, scherzo: allegro, posee un tema de marcha de ritmo irregular. El primer trío es de ambiente pastoral, volviendo al animado ritmo inicial. El segundo trío es una nueva danza pastoral. El retorno del scherzo nos lleva a una coda a modo de himno triunfal.

El último movimiento, finale: allegro moderato, continúa el ambiente introducido en el movimiento anterior. Escrito en forma sonata nos presenta dos temas optimistas. Después de algunas dudas durante la fase de desarrollo, la recapitulación nos conducirá hacia un ambiente optimista, terminando con una coda llena de esperanza en el futuro.

Grechaninov no cambia su estilo postromántico, a pesar de la revolución en el campo de la música experimentado en las primeras décadas del siglo XX. Escribe una sinfonía llena de esperanza en la humanidad, en una época de grandes tragedias en Europa. Su gran fe religiosa domina el sombrío ambiente en que vive.

Para afirmar estos ideales escribe en 1937 la "Missa festiva" Op.154 para coro mixto y órgano sobre textos escritos en latín. La presenta a un concurso de misas católicas y a pesar de pertenecer a la Iglesia Ortodoxa gana el primer premio.