BERLIOZ 1

La “Sinfonía Fantástica” Op.14 escrita entre los meses de enero y abril de 1830 es su primera sinfonía. Se estrenó en París el 5 de diciembre de 1830, en el concierto citado anteriormente, por la Orquesta del Conservatorio de París dirigida por Habenek, con poco éxito entre el público que no comprendía la excentricidad del músico. Berlioz realizó diversas modificaciones a su obra, no publicándola hasta el año 1845.

                                      Sala Conservatorio de París

Es una obra revolucionaria, la más importante escrita desde la muerte de Beethoven en el momento de su estreno. A pesar de su inspiración en la Pastoral de Beethoven, Berlioz rompe todos los esquemas tradicionales de la forma sinfónica. La forma sonata se va destruyendo, siendo imposible reconocerla en su movimiento final. Su instrumentación además de contar con una numerosa sección de percusión, incluyendo campanas, cuatro arpas y una amplia sección de metal, contiene detalles sorprendentes en aquella época.

Se trata de una obra programática según afirmó el propio Berlioz, distribuyendo un programa explicativo de cada movimiento y subtitulándola Episodios de la vida de un artista. Pero en su estructura conserva los movimientos de una sinfonía. Así el primer allegro está escrito en la forma sonata, con más o menos libertad. Pero además tiene una serie de referencias autobiográficas relacionadas con su pasión por la actriz inglesa de 27 años de edad, Harriet Smithson, que como hemos dicho, en el año 1827 había representado obras de Shakespeare en París, fascinando al compositor. Tanto que años más tarde se casó con ella, pero esto ya es otra historia, como veremos más adelante.

El programa presentado por Berlioz es de carácter fantástico, en parte tomado de la obra “The confessions of an Opium Eater” de Thomas De Quincey. Este programa, distribuido a los espectadores antes de interpretar la obra, sufrió diversas modificaciones, siendo la última la del año 1855. Pero cada vez las notas son más escuetas, dando mayor importancia a la música.

La explicación programática que a continuación acompaña a la descripción de esta obra, está basada en las ideas de Berlioz, pero expresadas de forma más o menos libre.

Un joven músico con una sensibilidad enfermiza, se droga con opio en un arrebato de desesperación amorosa. Postrado en un pesado sueño tiene las visiones más extrañas. Estas sensaciones, sentimientos, recuerdos, se traducen en su cerebro en imágenes musicales. La mujer adorada se convierte en la idée fixe.

La primera parte es titulada por Berlioz como Ensueños y Pasiones. Empieza con un largo mediante un melancólico tema presentado por los primeros violines, llamado por su autor  el malestar del ánimo. Sigue el allegro agitato y appassionato assai, con su tema principal y leitmotiv de toda la sinfonía, la idée fixe, cuya primera parte, pertenece al principio de la cantata Herminie que ya se ha mencionado en el párrafo sobre el Prix de Rome. Está presentada por los primeros violines y la flauta.

El tema secundario es una modificación del propio tema principal. En el inicio del desarrollo, la idée fixe está confiada a las violas, violoncelos y contrabajos. Unas escalas cromáticas de la cuerda aumentan la tensión, hasta llegar a la parada de la orquesta, en una pausa que abarca tres compases. Después encontramos un desarrollo contrapuntístico del tema secundario y una melodía del oboe en contrapunto con la idée fixe. La reexposición termina con imitaciones de los instrumentos de viento de la idée fixe que se va diluyendo hasta acabar con una cadencia religiosa o sea en el estilo de la música de la Iglesia.

La explicación programática más o menos libre es la siguiente. El joven músico recuerda con la pena en el alma, la melancolía en la que había caído antes de conocer a su amada. La música expresa este malestar del ánimo. Pero rápidamente aparece una muchacha que cambia su vida. Se enamora apasionadamente, un amor volcánico que todo lo arrasa. La partitura expresa sus cambios anímicos, sus angustias delirantes, sus momentos de ternura, sus celos furiosos. La mujer amada se ha transformado en una melodía, en la idée fixe, que le persigue por todos lados. Al no conseguir sus fines busca consuelo en la religión.

La segunda parte está titulada Un baile. Se trata de un scherzo en forma de un elegante vals. En su instrumentación las arpas le dan un color delicado. En el trío aparece nuevamente la idée fixe, primero interpretada por la flauta y el oboe y luego por la flauta y el clarinete. Se repite el vals con nueva instrumentación y en la coda aparece otra vez la idée fixe, ahora interpretada por el clarinete solo. Termina con el crescendo que había sido interrumpido por la idée fixe.

El joven músico va a un baile donde a pesar de la alegría se le presenta el recuerdo de su ser amado. Pero el mundo no se detiene, la música continúa girando.

La tercera parte se titula Escena en los campos. Es un adagio que empieza con un dúo pastoral interpretado por el corno inglés y el oboe solistas. Luego los violines primeros y la flauta presentan el idílico tema principal. Este tema pertenece al Gratias de su “Messe Solennelle” de 1824. Después de varias variaciones del tema que terminan en un crescendo, se encuentra un fragmento de canto de pájaros, efecto producido por varios instrumentos de viento. Luego se repite el tema principal y vuelve a presentarse la idée fixe, respondiendo a un recitativo dramático de los bajos de la orquesta.

Termina escuchándose truenos lejanos producidos por los timbales, mientras resurge de nuevo la idée fixe. Como coda se repite, esta vez por el corno inglés, el motivo pastoral del principio del movimiento, interrumpido por los truenos lejanos. Nos inculca el sentimiento de soledad.

Nuestro personaje se encuentra en el campo. Dos pastores dialogan cantando un “Raz des vaches”, una melodía pastoral. La naturaleza del lugar logra calmar su ansiedad. El canto de los pájaros le comunica unos sentimientos más serenos. Pero vuelve a surgir la visión de su amada. Le asaltan las dudas, los celos. ¿Es posible que le esté engañando?. Se escuchan los truenos de una tormenta lejana. El pastor se ha quedado solo tocando su melodía. El músico medita en su soledad.

La cuarta parte se titula Marcha hacia el suplicio. Es un allegretto non troppo en forma de marcha trágica. Empieza con redobles rítmicos de los timbales, siguiendo con la introducción de la sombría marcha por los violoncelos y contrabajos. Se repite varias veces aumentando la tensión. En una especie de trío, los vientos presentan un segundo tema brillante y solemne. Continúa con la repetición de la marcha, cada vez con más potencia. Reaparece la idée fixe en un solo de clarinete. Un seco acorde de la orquesta, acompañado por pizzicatos descendentes de las cuerdas, representa la caída de la guillotina y el ruido de la cabeza rodando por el suelo. Un redoble de timbales y tambores termina el trágico movimiento.

El músico sabe que su amada le ha traicionado. Se siente engañado. Se envenena con el opio, pero solo para tener extrañas visiones. Ha matado a aquella que tanto amaba, ha sido condenado por ello. Ahora es conducido a la horca, asistiendo a su propia ejecución. El cortejo se acerca al son de una marcha desgarradora pero también solemne y brillante. Al llegar al cadalso aparece la visión de su amada, que se interrumpe con el golpe fatal de la guillotina. Su cabeza cae al suelo.

La quinta y última parte se titula El sueño de una noche del Sabbat. Empieza con un larghetto con una introducción interpretada por las cuerdas, con llamadas de los vientos. Aparece nuevamente la idée fixe, mediante el clarinete acompañado por timbales y bombo, pero esta vez transformado en lo que se llamaba estilo canaille, un estilo burlón del populacho. Después de varias repeticiones con distinta instrumentación, se inicia el tema principal o sea el tema del Sabbat, interrumpido por el tétrico sonar de las campanas. Aparece la melodía del Dies Irae, primero interpretada por fagots y tuba y luego por trompas y trombones. Pronto se transforma también al estilo canaille. El tema del Sabbat se interpreta en modo fugado hasta la reaparición del Dies Irae en los violoncelos y trompa. El tema del Sabbat se deforma mediante escritura cromática. Se llega a una sección en la cual las dos melodías, la del Sabbat, en las cuerdas y la del Dies Irae en los vientos, se unen contrapuntísticamente. La coda final está basada en el tema del Sabbat deformado rítmicamente, en una especie de danza diabólica.

Nuestro músico se encuentra en un Sabbat, rodeado de toda clase de monstruos, espectros,  brujas, reunidos para la celebración de sus funerales. Aparece de nuevo su amada pero ha perdido su dignidad. Ahora es uno de los horribles personajes que participan en el Sabbat. La gente se ríe con ella. Se mezcla a la orgía diabólica. Suena el Dies Irae como una burla, mezclándose con los sonidos de la orgía, terminando en una danza diabólica.

Si recurrimos a la interpretación autobiográfica de la obra, veremos que la idée fixe, representa a su amada, la actriz inglesa Harriet Smithson y el joven músico es el propio Berlioz. La música refleja sus recuerdos, su melancolía por no haberla conseguido, sus celos. En las fiestas su recuerdo le persigue, sin dejarle disfrutar. Intenta refugiarse en el campo, pero sin conseguir evitar su recuerdo. Se siente solo, abandonado.

Al enterarse de su engaño, de su traición, la mata. Es condenado a la horca y su cabeza es cortada. En el infierno la vuelve a encontrar rodeada de monstruos. Pero ya no es la misma. Ha perdido su ternura, su timidez, su dignidad. Se ha convertido en un ser monstruoso que se une a la fiesta infernal. Es curioso observar que la obra refleja un presentimiento, sobre lo que podría haber realmente ocurrido. Pero la muchacha seria otra, se llamaba Camille, como veremos a continuación.

En la primavera de 1830 se enamora de Camille Moke, una hermosa pianista de 18 años. Para cubrir parte de sus gastos, Berlioz había aceptado dar clases de guitarra en una pensión de señoritas, l’Institut orthopédique pour jeunes filles. Allí Camille daba lecciones de piano y conocía a través de un amigo común, enamorado de ella, los problemas amorosos que sufría Berlioz. Se trataba del compositor y pianista alemán Ferdinand Heller. Pero el hombre no se decidía a consumar el fuego de su amor, decepcionando a la ardiente muchacha.

Berlioz se deja seducir por la belleza y juventud de la muchacha, iniciando un tórrido romance, traicionando a su amigo, que desengañado vuelve a Frankfurt.