PETTERSSON 2

La “Sinfonía Nº 2” fue compuesta entre 1952 y 1953. Empezada en París influenciado por las teorías de Leibowitz, la terminó a su vuelta a Estocolmo, liberado de la esclavitud que le imponían las rígidas reglas del polaco. Se estrenó el 9 de mayo de 1954 en la capital sueca, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca dirigida por Tor Mann, a quién el compositor había dedicado la obra.

PETTERSSON S2La sinfonía no sigue las reglas de los cuatro movimientos clásicos, las divisiones que mencionaremos seguidamente son solamente a modo indicativo para facilitar la comprensión de la misma. La obra se interpreta como un gran movimiento sin pausas.

La primera parte Introduzione, allegro, corresponde a los compases del primero al 59. Empieza con una introducción lenta de la cuerda grave, sobre la cual se levanta una serie de notas interpretadas por los primeros violines, luego por los segundos, las violas y luego por el viento. Un motivo que luego adquirirá mucha importancia aparece en los primeros violines.

La segunda parte, allegro, correspondiente a los compases 59 al 382, recoge esta especie de motivos repitiéndolos con intervenciones agresivas de los metales. Después de un período calmado, las entradas instrumentales se hacen más agresivas con fuertes disonancias. Un breve motivo melódico aparece en la cuerda, pero pronto vuelven las entradas agresivas.

La tercera parte, allegretto, corresponde a los compases 382 al 595, empezando con el tema que aparece en los violines al final de la primera parte. El lamento de Pettersson que se repetirá a lo largo de su obra aparece aquí por primera vez. Una parte caótica, llena de atonalidades, desemboca en una plácida sección.

La cuarta parte, tempo I, que corresponde a los compases 595 al 766,  empieza con el recuerdo del principio de la obra. Podría corresponder a la parte lenta de la sinfonía. Glissandos de los trombones añaden colorido a los nuevos efectos sonoros que estaba descubriendo el compositor a lo largo de su obra.

La quinta parte, allegro frenetico, corresponde a los compases 766 al 1023. Después de un frenético comienzo repleto de estructuras atonales, aparece una sección denominada lento, llena de lirismo. El tema inicial de los violines vuelve a surgir con mayor fuerza. Se trata de lo que más tarde se conocerá como islas líricas de sus sinfonías. Unos redobles de timbal nos señalan la sección final de esta parte.

La última parte Allegretto con malinconia comprende desde el compás 1023 al final. El tempo se acelera progresivamente. La cuerda presenta amargas frases. Después de un tranquilo pasaje con raras sonoridades, aparece como un potente grito de dolor. Una triste atmósfera de resignación melancólica nos llevará a la diluyente coda final.

Se trata de una obra difícil de comprender para el gran público. La música contiene pocas partes melódicas. Una música torturada con constantes explosiones sonoras de tipo caótico, llena de atonalidades pero sin ser nunca dodecafónica.