PETTERSSON 5

La “Sinfonía Nº 5” fue compuesta entre 1960 y 1962. Se estrenó el 8 de noviembre de 1963 durante el ciclo de conciertos “Nutida-musik” (Música actual), en Estocolmo, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca dirigida por Stig Westerberg. Se recibió con éxito, pero no llegó a tener grandes repercusiones.

PETTERSSON S 5Está escrita en un solo gran movimiento. Después de múltiples audiciones podemos ver que se encuentra dividida en tres partes. Una introducción, una exposición seguida de una especie de desarrollo y la coda. La obra es muy extensa pero sus motivos están sumamente condensados. Todo el material temático deriva de un motivo formado por cuatro notas cromáticas. El origen de la técnica empleada por Pettersson en sus obras de madurez deriva del dodecafonismo de Schönberg, pero realizando cambios expresivos, oscilando entre la tonalidad y la atonalidad. Diríamos que es como una especie de dodecafonismo libre, en un estilo propio de su autor, que era tachado de conservador por los compositores más progresistas.

Nos encontramos frente a una obra más sobria que sus anteriores sinfonías, con un carácter como dirían los soviéticos, más formalista. En algunas grabaciones, como la del sello BIS, la dividen en tres partes. La primera, introducción, ocupa los primeros 17 compases. Presenta el intervalo que dará origen al tema desarrollado por el resto de la obra. Un silencio separa esta parte de la siguiente.

La segunda sección comprende la mayor parte de la obra. Los temas de carácter atonal van tomando forma y empiezan a llenar el espacio sonoro. La tensión dramática se acentúa hasta llegar a diversas explosiones sonoras. El ambiente es trágico como la vida atormentada de su autor. La percusión señala varias veces una especie de marcha fúnebre en el sentido trágico mahleriano. En la parte final de lo que podríamos denominar como desarrollo, la expresividad aumenta hasta un máximo, apoyada por la percusión. La marcha fúnebre resuena aterradora. De repente cesa la actividad apareciendo una línea melódica apoyada por la trompeta. Sigue una de las llamadas islas líricas, constantes en toda su producción. Un redoble de tambor nos lleva a la última explosión sonora que cierra esta sección.

La última parte constituye una especie de coda de la sinfonía. Golpes sordos de la percusión nos recuerdan el tema de marcha fúnebre. La cuerda nos muestra de forma nostálgica etapas anteriores. Un himno interpretado por la cuerda presenta tristes contornos, apoyado por los débiles golpes de la percusión, que continuarán hasta el final, cada vez más débiles. Con esta opresiva atmósfera termina la sinfonía.

El estado de salud de Pettersson se va degradando durante estos años, siendo esta sinfonía la última obra que pudo escribir con una escritura clara. En el año 1963 fue ingresado en un hospital donde se le diagnosticó un reumatismo crónico, una enfermedad que se fue agravando a lo largo de su vida hasta conducirlo a la muerte. Pero a pesar de ello continuó componiendo, siendo cada una de sus obras una victoria en su lucha contra la muerte. En el año 1964 fue recompensado por el Estado Sueco con una beca.