PETTERSSON 6

La “Sinfonía Nº 6” fue compuesta entre 1963 y 1966. El largo período de composición es debido a su enfermedad. Se estrenó el 21 de enero de 1968 interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio Sueca dirigida por Stig Westerberg.

La obra como la mayoría de sus sinfonías está escrita en un solo gran movimiento de casi una hora de duración. La podríamos considerar como dividida en dos partes sin interrupción. La primera parte empieza de forma lenta, cautelosamente. Una frase de la cuerda nos presenta lo que se convertirá en el tema principal, que se va formando mediante repetidas variantes.

Pronto surgen las primeras frases amenazadoras El ambiente trágico se va desarrollando con múltiples agresivos ataques de los metales y la percusión. La cuerda presenta violentos pasajes agudos. Los saltos de los metales pasando de notas bajas a altas, producen enorme tensión. El ambiente se enrarece llevándonos a impetuosas situaciones llenas de fuerza agresiva.  Una serie de notas se repiten de forma obsesiva. En la parte final aparece una especie de himno en la trompeta, que nos lleva a una sección más tranquilizadora, preparando la siguiente sección.

La segunda parte empieza con una especie de marcha fúnebre, marcada por la percusión, sobre agresivas figuras del viento. El trágico tema va surgiendo lentamente mediante frases tonales. Encontramos una nueva aproximación con el estilo trágico de Mahler. La tonalidad se vuelve más estable que en la violenta primera parte. Un tema amplio se desarrolla en la cuerda. Un poderoso himno nos presenta con toda su fuerza una situación dolorosa. Podríamos compararlo también con los trágicos movimientos lentos de Shostakovich. La trompeta recita una emocionante frase llena de dolor. Pero también podríamos interpretarla como una forma de resignación. La percusión y los bajos de la orquesta van marcando de modo obsesivo su ritmo de marcha fúnebre. La expresividad va aumentando llevándonos a un episodio violentamente marcado por la percusión. Las agudas entradas de la cuerda nos producen un escalofriante efecto. La música se convierte en totalmente tonal, interpretando un reconfortante himno que nos conduce a la coda.

Con esta sinfonía empezó a ser conocido Pettersson fuera de su patria. Se trata de su período llamado metafísico que comprende sus sinfonías centrales. Sus vivencias personales se encuentran plenamente integradas en su obra. Su estilo se ha vuelto más armónico, especialmente si la comparamos con su anterior sinfonía. Con ello logra una mayor aproximación al oyente. Su grandeza trágica es comparable a la expresada por Tchaikovsky en su última sinfonía. Reproducimos seguidamente las frases de Pettersson con respecto a su obra.

“Alguien ha dicho que compongo como en una forma de autocompasión. ¡Ni hablar de ello!. ¿Piensa alguien que pude componer lo que he compuesto, piensa que alguien pueda escribir una simple nota que posea vida en si misma, quedándose sentado y compadeciéndose de uno mismo? Lo que expreso no es autocompasión sino pura información. Un sentimiento compasivo para todos aquellos que sufren”.