PISTON 7

La “Sinfonía Nº 7” fue compuesta en 1960 para un pedido de la Philadelphia Orchestra Association. Se estrenó el 14 de febrero de 1961 en el Carneglie Hall de New York, dirigida por Eugene Ormandy, que reaparecía en la ciudad recuperado de un accidente de automóvil. El director fue mejor recibido que la sinfonía.

Está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión, dos arpas y cuerda. Dividida en tres movimientos.

El primer movimiento, con moto, empieza con un tema lleno de fuerza empleando una escala cromática, interpretado por la cuerda, corno inglés y clarinetes. El desarrollo llega a agitadas explosiones rítmicas empleando un lenguaje intensamente cromático. Una recapitulación libre nos conduce a un solo de violoncello, terminando con un dúo contrapuntístico de las trompas.

PISTON 2El segundo movimiento, adagio pastorale, empieza con una introducción de la cuerda para dar paso a un solo de oboe. Juega con las relaciones entre grupos instrumentales. La cuerda nos presenta su propio tema. Su respuesta la encontramos en un motivo interpretado por los oboes. Un tema pastoral aparece en la flauta, que es contestado por los violines. En la parte central la orquesta inicia una sección fuertemente cromática. En la parte final el corno inglés interpreta el solo inicial del oboe. El comentario de la trompa es contestado en contrapunto por el oboe. Los tristes sones pastorales de la flauta cierran el movimiento.

El último movimiento, allegro festevole, cambia completamente el panorama. Escrito en forma de rondó empieza con un agitado tema en la cuerda, acompañada por trompas y timbales, en un ambiente alegre de festival. Los episodios intermedios son de tipo contrastante, el primero interpretado por los bajos de la cuerda acompañados por el arpa. El tema principal reaparece de modo triunfante acompañado por la percusión. Un nuevo episodio intermedio combina perfectamente el pizzicato de las cuerdas con el corno inglés. Otro de los episodios consiste en una tierna melodía interpretada por los violines, seguida por el resto de la orquesta en contrapunto. Finalmente los violines vuelven al tema principal terminando la obra mediante tres acordes de la orquesta.

Se trata de una obra que a pesar de su brillante orquestación, parte de la crítica en el día de su estreno la definió como gris y carente de expresar algo interesante. Su neoclasicismo se ve modernizado por el empleo de una singular armonía cromática. La sinfonía fue finalmente reconocida, ganando Piston por ella su segundo Premio Pulitzer en 1961.