PISTON 8

La “Sinfonía Nº 8” fue encargada nuevamente por la Boston Symphony Orchestra, estando dedicada a Erich Leinsdorf. La terminó el 27 de enero de 1965. Piston raramente hacía correcciones de sus obras. Su escritura era tan clara, que casi todas sus obras pudieron ser publicadas como copias de sus partituras originales. Se estrenó el 31 de marzo de 1965, interpretada por Erich Leinsdorf en el Philharmonic Hall de New York. El compositor que estaba presente en el acto recibió una fuerte ovación del público. También fue bien recibida por la crítica.

Está orquestada para madera por triplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión, dos arpas y cuerda. Escrita como la mayoría de sus sinfonías en tres movimientos.

El primer movimiento, moderato mosso, empieza con un tremolo de la cuerda. La música es austera con un gran empleo del cromatismo. Solos instrumentales se combinan con secciones de empleo masivo de la orquesta. Una música que en ocasiones se acerca al dodecafonismo.

El segundo movimiento, lento assai, es una nueva pieza de música pura. Sus temas son cromáticos sumergidos dentro de una estructura aparentemente tonal. En las secciones intermedias y finales utiliza motivos derivados del primer movimiento. El uso de las formas contrapuntísticas es muy acusado.

El último movimiento, allegro marcato, es un scherzo escrito en estilo libre. Sin introducción, la orquesta presenta su rítmico tema. Las diversas secciones de la orquesta se contestan unas a otras. El trio es un delicado fragmento interpretado por las flautas acompañadas por las arpas. La segunda parte del trio es interpretado como una breve coral por el metal. Pero la impetuosa reaparición del scherzo nos conduce a la coda.

Bien acogida por la crítica, puede ser considerada como la sinfonía más atonal de su autor. El crítico Raymond Ericson dijo de ella, que era una delicia tanto para la mente como para el oído. Un nuevo ejemplo del empleo de la música pura en un estilo moderno.