POPOV 6

La “Sinfonía Nº 6” (Festiva) Op.99 fue compuesta en 1969, escrita en un solo movimiento compuesto por tres secciones que se funden entre ellas. Una sinfonía que nos muestra la impresionante técnica compositiva de su autor.

POPOV S6La primera sección, maestoso cantando, empieza con un tema épico interpretado al unísono por las trompas. Luego el motivo es tomado por los trombones, con las trompas en contrapunto. El tempo se anima con la entrada de las trompetas, tomando el aspecto de una marcha. Un silencio interrumpe el desarrollo. Empieza un vivo allegro acompañado por el sonido de las campanas, como para dar sentido a la palabra festiva. Continúa con fragmentos de gran virtuosismo sonoro, hasta el momento en que el clarinete interpreta el segundo tema de características pastorales. Continúa con una especial sección de desarrollo, en un estilo mezcla entre Bartok y Mahler. La madera repite el tema principal en ritmo de marcha, que luego es tomado por la orquesta en forma de variaciones. La música se apacigua, sin poseer una sección de reexposición, pasando sin pausa a la siguiente parte.

La segunda sección, largo cantabile, nos presenta la melodía de obertura interpretada por la cuerda en sordina. Un segundo tema más apasionado, también derivado de la primera parte aparece en la sección central, asimismo interpretado por la cuerda sola. Los dos temas pasan a una sección de desarrollo, que se termina mediante un tema interpretado por las trompas.

La última sección, allegro vivace, enlaza directamente con la anterior en forma de una fuga que emplea motivos conocidos. Una sección más lenta nos transporta a una atmósfera que nos recuerda al Stravinsky de Petrouchka. Luego empieza una amplia elaborada rapsodia, de la cual emerge el tema principal cuando menos se le espera. La sección final es muy espectacular, empezando con una ondas sonoras cabalgando sobre el tema principal, que luego pasa al metal, elevándose de un modo solemne, acompañado por el sonido de las campanas de un modo festivo. Una extensa coda termina de modo radiante, reservándonos la sorpresa final en forma de exclamación.

Una obra de la última época de Popov, que utilizando un estilo de fácil comprensión sin renunciar a sus habilidades de orquestador, nos hace meditar sobre las causas de un olvido injustificado.