POPOV SC

La “Sinfonía de cámara en do mayor para siete instrumentos” Op.2 fue compuesta en 1926. También se la conoce como Septeto. En realidad está orquestada para los siete siguientes instrumentos, flauta, clarinete, fagot, violín, violoncelo, contrabajo y trompeta.

El primer movimiento, moderato cantabile, nos presenta una melodía lírica mediante la flauta, acompañada por continuos acordes. Una llamada de la trompeta anuncia el tema secundario, anguloso y más animado. Continúa con una sección de desarrollo. Después de un diálogo meditativo entre la flauta y el violín, llegamos a una reexposición abreviada.

El segundo movimiento, scherzo: allegro, empieza con una fanfarria de la trompeta. La madera presenta una música viva de carácter contrapuntístico. El trío es más lento interpretado por la flauta, el violín y el clarinete. Presentan un tema lírico. Luego se repite la primera parte terminando mediante una elegante coda.

El tercer movimiento, largo, empieza mediante una amplia melodía interpretada por el violoncelo. Luego va subiendo, pasando al violín y vuelve a descender. El violín interpreta un tema en su registro agudo acompañado por los acordes de los otros instrumentos. El tema es bruscamente interrumpido por una sección más enérgica, que contiene extraños ritmos jazzísticos. Luego reaparece el tema inicial, que es desarrollado ampliamente hasta que el tema central cierra el movimiento.

El último movimiento, finale: allegro energico, está escrito en forma de rondó. La trompeta nos presenta un tema conciso acompañado cromáticamente. La flauta nos presenta otro tema que luego pasa a la cuerda. El primer intermezzo lento es interpretado por la flauta, el violín y finalmente la trompeta. El tema principal es interpretado por el violoncelo en pizzicato. Después de un nuevo intermezzo el tema principal es interpretado por la cuerda. La obra termina de manera vigorosa restableciendo el tono principal.

Una obra con un aire de modernismo acercándose al estilo de Himdemith. La obra se interpretó en Stuttgart con gran éxito, dándose a conocer a los grandes directores de la época, como Nikolai Malko, Otto Klemperer, Hermann Scherchen y Erich Kleiber.