RANGSTRÖM 4

La “Sinfonía Nº 4” (Invocatio) lleva el subtítulo de Improvisaciones sinfónicas para orquesta y órgano. Rangström terminó la obra el 13 de noviembre de 1936, estrenándola una semana después, interpretada por la Orquesta de la Sociedad de Conciertos de Estocolmo,  dirigida por el propio compositor con el título de Invocatio. Originalmente tiene cinco movimientos, pero cuando la sinfonía se interpretó en el mes de noviembre de 1943, uno de ellos, el Recitativo ed arioso, fue suprimido. Entonces le dio por primera vez el título de Sinfonía Nº 4.

El origen de la obra lo encontramos en una pieza para órgano escrita el 20 de agosto de 1933 con el título de Invocatio. La intensidad de la obra, escrita usando un modo arcaico en forma de passacaglia, lo incitó a su orquestación. Luego le añadió un par de movimientos lentos, un recitativo y un final.

Actualmente muchos directores prefieren interpretar la sinfonía en su forma original de cinco movimientos. Así lo realizó Sergiu Comissiona en el otoño de 1970, cuando la interpretó en Göteborg. También prefirió esta versión Yuri Ahronovitch en su grabación discográfica. Esta versión es la comentada a continuación.

El primer movimiento, Preludio: largo pesante, nos presenta la mencionada passacaglia formando una especie de himno. El uso de la percusión y el órgano le otorga un sentimiento de solemnidad.

El segundo movimiento, Alla toccata: allegro arrabbiato, es un brillante estudio orquestal en forma de un rápido perpetuum mobile. El uso del xilófono le da originalidad. Las notas del órgano abren un momento de descanso antes de la coda final.

El tercer movimiento, Intermezzo (sotto voce): allegretto malinconico, produce el suficiente contraste después de los anteriores movimientos. Se trata de una especie de nocturno con un episodio en forma de vals lento, que nos recuerda su propio Intermezzo drammatico de 1916. Una pieza tranquila con cierto sentimiento de melancolía.

El cuarto movimiento, Recitativo ed Arioso: andante lento ed adagio, es el más extenso de la obra. El órgano inicia la exposición de su motivo, un largo recitativo melódico. La melodía se desarrolla llegando a dinámicos crescendos. El órgano presenta secciones en forma de solo. La segunda parte adquiere la forma de un aria lírica, expresando el sentimiento dado por su título “Invocatio”. El tema es presentado de una forma más ampulosa, contrastando con un nuevo solo del órgano apoyado pronto por la percusión. Luego se retorna a la recapitulación del comienzo, terminando con una tranquila coda.

El último movimiento, Finale: grave, presto ed largo maestoso, nos presenta nuevamente el material del primer movimiento, la passacaglia, acompañada por una fanfarria de los metales. Continúa con una breve sección rápida, evocadora de la toccata anterior. La última sección de la sinfonía está constituida por un tema enfático, que cierra la obra con solemnidad.

Kurt Atterberg consideraba que era mejor suprimir el cuarto movimiento, lo que proporcionaba a la parte final una mayor grandeza y gravedad. Los acordes de Rangström nos dan la impresión de experimentar una noche mágica en una obscura catedral desértica. La música nos evoca las elevadas bóvedas del templo y sus campanarios, desapareciendo en la oscuridad y reapareciendo repentinamente en un destello de mágica luz de luna, comenta Atterberg sobre la impresión que le causa la obra.

El 9 de junio de 1942, para celebrar el 30º aniversario de la muerte de Strindberg, fue descubierto en Tegnėrlunden, un parque en el centro de Estocolmo, un monumento realizado por el escultor Carl Eldh. Para ello Rangström compuso su “Vårhymn”, himno de Primavera, en memoria de August Strindberg. Su estreno constituyó una de las pocas apariciones como director de orquesta durante los últimos años de su vida.