RAUTAVAARA 5

La “Sinfonía Nº 5” fue escrita en 1985, llevando como subtítulo Monólogo con los Ángeles. Mas tarde el propio compositor eliminó su subtítulo, pasando a ser su séptima sinfonía la que completaba su Tríptico Angélico.

Está escrita en un solo movimiento formado por varias partes, sin seguir la tradicional estructura de la sinfonía clásica. Es una síntesis entre las tendencias modernistas de su cuarta sinfonía y las estructuras más románticas de la tercera. Se puede dividir en ocho partes bastante definidas. La primera empieza con una serie de olas sonoras formadas por crescendos y diminuendos. En la segunda, la cuerda presenta un tema atonal acompañado pronto por rumores de la madera. Un nuevo crescendo nos conduce a una sección de carácter lírico. La tercera parte empieza con un fuerte crescendo que nos presenta una atmósfera más agitada. Un tema de carácter lírico es interrumpido por potentes golpes de timbal, aumentando progresivamente su dramatismo.

El cuarto cuadro, de apariencia más romántica, es desarrollado con tranquilidad. Golpes de los timbales nos conducen hacia la quinta parte, una sección más dinámica, con entradas sincopadas de la madera. El centro de la obra lo ocupa una extensa parte que sería la sexta. Una tranquila sección con notas sostenidas. Amplias formas líricas son desarrolladas en la misma. La séptima parte empieza con un aumento de la intensidad sonora, conduciéndonos a una nueva sección dinámica. Después de una pausa, aparecen sonidos en la madera que aumentan el dramatismo. La parte final empieza con sostenidos de la cuerda. Líneas melódicas flotando en un espacio sin tiempo nos conducen a la mística coda.

El desarrollo de la obra puede compararse a una espiral. Aunque volvemos a pasar cerca de los mismos lugares, cada vez son diferentes. La atmósfera es compleja como si reflejase estados subjetivos de la mente en un viaje abstracto, cada vez más lejos, presentando nuevos mundos y nuevas realidades. Una obra que invita a realizar una profunda reflexión después de escucharla atentamente. Un trabajo que aparentemente no es sencillo.