ROPARTZ 3

La “Sinfonía Nº 3 en mi mayor” escrita para cuarteto vocal solista, coros y orquesta fue compuesta en 1905. Se estrenó el 11 de noviembre de 1906 en la Société des Concerts du Conservatoire dirigida por Georgs Marty. El texto fue escrito por el propio compositor siendo cantado al principio de cada movimiento. Luego la orquesta comenta las palabras.

El primer movimiento, très lent, assez animé, nos presenta un amanecer. Descrito por el coro mediante un canto ascendente, que luego es comentado por la orquesta en el estilo postromántico propio de su autor.

La noche termina. La naturaleza se despierta. Pórtico brillante en el cual aparecen diversos motivos que simbolizan respectivamente el mar, el llano, el bosque y el sol, cuya salida es saludada mediante un tema brillante, cuyo ritmo a cinco tiempos y su largo desarrollo son característicos de Ropartz. El movimiento evoca la alegría en el seno de la naturaleza, siendo sin embargo el teatro de las pasiones y los dolores humanos.

El segundo movimiento, lent, modérément lent, très vif, corresponde al tiempo lento de la sinfonía y al scherzo. Empieza con la intervención de los coros cantando unas frases críticas que comparan la alegría de la naturaleza con la desgracia de los corazones humanos. Los solistas vocales evocan estas comparaciones primero con el mar cantado por la soprano, luego con el llano empezando en la voz del tenor.

La soprano inicia la invocación al bosque que responde el cuarteto con pesimismo. Sigue con la invocación al sol iniciada por el tenor. La orquesta introduce el pesimista tema de la duda expandiéndose hasta la intervención de los coros, que muestran la desgracia del hombre mediante un fugato con frases descriptivas e implorantes.

Este contexto negativo desaparece repentinamente con la intervención orquestal, mediante un tema vivo rítmico iniciando la sección de scherzo, que al llegar a lo que sería el trío desaparece progresivamente transformándose en un tema de coral.

Invocaciones a la mar en calma, al llano, al bosque, al sol, a las cuales sucede el tema de la duda. ¿Quién nos dirá la razón de vivir? A esta afirmación pesimista sucede un fugato vocal e instrumental sobre el mismo tema. Este episodio negativo pronto es despejado por un scherzo cuyo tema incisivo y atormentado se rompe progresivamente en sostenidas calmas, que pronto dan al scherzo una atmósfera de coral.

El tercer movimiento, assez lent, lent, assez animé, tiene por lema, amaros los unos a los otros. Se abre mediante el tema de la duda, que interrumpen las calmadas intervenciones del cuarteto vocal solista, mediante una crítica del comportamiento humano dominado por el egoísmo. El tema de la duda se transforma lentamente en el tema de la esperanza. Primero mediante una llamada del coro con la frase de Aimons-nous les uns les autres!, amaros los unos a los otros, que se repite tres veces, luego mediante una dulce frase del clarinete, seguida por un amplio comentario orquestal.

El coro glorifica al divino consolador y la sinfonía termina mediante el radiante tema del sol de la verdad, de la justicia y del amor. Unis ta lumière éclatante aux feux de l’idéal soleil de Vérité, de Justice et d’Amour!