RUBINSTEIN 2

La “Sinfonía Nº 2 en do mayor”  Op.42  (Ocean) fue compuesta en 1851, en una primera versión, un año después de su anterior sinfonía. Pero sufrió varias revisiones, aumentando los movimientos en cada una. Originalmente tenía cuatro partes. En 1863 realizó una segunda versión con seis movimientos y finalmente una tercera definitiva en 1880 con siete movimientos. Comentaremos esta última versión.

Los siete movimientos quieren representar a los siete mares. En una especie de pintura sinfónica, representa el viaje a través de los distintos mares. El estilo puro de Mendelssohn de sus comienzos, irá evolucionando hasta contener melodías parecidas a las que utilizará su alumno más importante, Tchaikovsky. Una obra notable de más de una hora de duración, que introduce en la sinfonía elementos parecidos a los poemas sinfónicos.

El primer movimiento moderato assai, nos presenta el mar con toda su noble fuerza. Escrito en un estilo que seguramente hubiera sido aprobado por Mendelssohn. Un tema poderoso y triunfal contrasta con el lirismo del segundo tema.

TEMPESTADEl lento assai contrasta con el triunfal movimiento anterior, exponiendo una imagen más siniestra del mar. Una terrible tempestad amenaza con hundir la nave. Empieza de un modo contemplativo, pero pronto aparece un tétrico motivo en la cuerda, acompañado por los aullidos del viento. La tempestad va en aumento. Redobles de la percusión acompañan a las sombrías escalas de las maderas y cuerdas. Luego la tormenta se aleja y el mar se va calmando, terminando tranquilamente.

El tercer movimiento es un andante. La tormenta ha cesado y se escucha un placentero tema en la cuerda. Pero todavía pueden oírse lejanos rumores de la tempestad, hasta que un sereno tema presentado por el oboe y una melodía rapsódica en la cuerda parece acabar con ellos.

El cuarto movimiento es un allegro, cuya invención melódica se parece a la de su discípulo Tchaikovsky en sus momentos alegres. Termina vivamente con una explosión sonora.

Sigue un andante dramático en forma de aria operística. En su parte final aparecen reminiscencias de la anterior tormenta.

El sexto movimiento es un scherzo. En un estilo parecido al de Tchaikovsky se escucha una alegre danza de marineros. Contrasta con el apacible trío.

En el último movimiento andante, Rubinstein parece realizar una síntesis de todo lo acaecido anteriormente. El marinero cansado vuelve a casa. Una intensa y nostálgica melodía le recuerda el mar. Escucha las tempestades y también la noble fuerza del océano. Unas llamadas de la trompa nos avisan de los peligros del mar. Pero todo ya se ha superado por fortuna y solo quedan los recuerdos. Como coda utiliza una solemne coral, marcada por los metales, indicando el triunfo sobre los elementos.