RUFINATSCHA 5

La “Sinfonía Nº 6 (5) en re mayor” fue compuesta en Viena en 1850 y estrenada posiblemente en la misma ciudad el lunes de Pascua de 1852. Actualmente renombrada como quinta es la última sinfonía escrita por el compositor.

El primer movimiento, largo, adagio, andante, allegro con fuoco, empieza con un redoble de timbal y acordes masivos, apareciendo un motivo de cuatro notas que se repetirá durante el movimiento y en otros movimientos, un esfuerza para la realización de una obra compacta. El movimiento continúa con un allegro en forma sonata. El primer tema consiste en una extensa melodía continua, mientras que el tema secundario es un vibrante motivo de cinco notas Estos dos motivos se combinan durante un extenso desarrollo, siendo el movimiento más largo escrito por el compositor, de dimensiones brucknerianas.

El segundo movimiento, scherzo, allegro ma non troppo, trio, introduce un tema de danza que se mueve con aspecto de felicidad. El tema es interrumpido por un tranquilo trío primero reservado a la madera y trompas siendo retomado por la cuerda. Termina con la vuelta del tema del scherzo inicial.

El tercer movimiento largo, presenta un profundo contraste con el anterior. Empieza con un aire trágico que continúa durante todo el movimiento. El motivo inicial está coloreado por clarinetes bajos, fagots, violas y violoncelos que aportan un ambiente sepulcral. Las frases melódicas de carácter grave son cortas y llenas de expresividad. El ambiente de profunda tristeza continúa durante todo el movimiento.

El cuarto movimiento, allegro moderato, allegro, allegro moderato, allegro vivace, nos devuelve el ambiente festivo. Escrito en forma sonata presenta un tema principal de carácter heroico y ritmo binario. El segundo tema posee un carácter más ligero con ritmo ternario. Durante el desarrollo el tema principal reaparece de forma marcial, interpretado por el metal y acompañado por la percusión. Después de una breve pausa, en la coda regresa el motivo de cuatro notas, unificando la sinfonía para terminar solemnemente con el tema marcial.

Una gran sinfonía que culmina la cadena de su desarrollo partiendo de Mozart y pasando por Schubert, que nos llevará a Bruckner y Brahms. Parece mentira que estas sinfonías de Rufinatscha no hayan entrado en el repertorio de las grandes orquestas.

Debo agradecer a mi colaborador José Ignacio Hormaechea, que me puso en contacto con el Tiroler Landesmuseen para descubrir su obra. Anteriormente la discográfica Chandos había editado un disco con la llamada anteriormente sexta sinfonía, interpretada por la BBC Philharmonic dirigida por Gianandrea Noseda, como primer volumen de una serie dedicada a las obras orquestales de Rufinatscha, pero este proyecto murió con este disco, quizás por no realizar una buena difusión de este desconocido compositor.