SCHUBERT 9

La “Sinfonía Nº 9 en do mayor” D 944 (La Grande) fue escrita en 1825 y revisada en 1828. Nunca se interpretó durante la vida de Schubert. Durante su estancia en Gmunden-Gastein en su viaje del verano de 1825, Schubert había escrito una sinfonía. Es la mítica “Sinfonía de Gastein” D 849, una sinfonía que se creía perdida y se había buscado durante un siglo. Las investigaciones más recientes han establecido que la novena de Schubert no fue escrita en 1828 como se pensaba, sino durante el verano del año 1825, coincidiendo con la sinfonía perdida.

Presentó la partitura completa a la Gesellschaft der Musikfreunde de Viena en el mes de octubre de 1826. Hubo un proyecto de interpretación en 1827, pero se abandonó debido a la complejidad de su ejecución. Al parecer el propio Schubert hizo una revisión de la obra en 1828. La fecha de marzo de 1828, que lleva el autógrafo de la partitura, corresponde a esta revisión, lo cual provocó la antigua confusión de fechas.

El manuscrito después de la muerte de Schubert, pasó a su hermano Ferdinand. Cuando Schumann estaba en Viena en 1839, Ferdinand se lo mostró causándole gran admiración. Viendo la importancia de la obra, Schumann la envió a Mendelssohn que se encontraba en Leipzig, el cual la estrenó en la Gewandhaus el 21 de marzo de 1839, once años después de la muerte del compositor.

El primer movimiento empieza con un andante. Un impresionante tema de carácter místico es presentado por el grupo de trompas y repetido por las cuerdas. El tema crece hasta su gran proclamación, antes del allegro que posee varios temas y un ambicioso desarrollo. Finalmente en la coda reaparece triunfalmente el primer tema.

Sigue un andante con moto que en realidad es un rondó. El oboe presenta el primer tema, apareciendo ligadas en el último compás de su exposición, las cuatro notas repetidas del tema que aparecerá en el último movimiento. El tema principal es una especie de rítmica marcha. Antes del final aparecen unos compases de intenso dramatismo, que terminan deteniendo bruscamente el ritmo de la obra en una dramática parada. Luego el movimiento termina dulcemente.

El scherzo empieza con un rústico tema de caza. Repetidas frases rítmicas se van engranando. Sus dimensiones son mayores de las que ha empleado en sus anteriores sinfonías, estando en proporción a las de toda la obra. El trío nos ofrece un respiro con su lírica melodía, antes de volver al rítmico scherzo inicial. Termina con una concisa y determinante coda.

El último movimiento es un allegro vivace de gran energía. Después de un par de urgentes llamadas del viento, la música empieza a girar arrastrándolo todo hacia adelante, con más llamadas del viento, cogiendo fuerza de los imparables tresillos de cuerdas y maderas, con grandes acordes en el viento y golpes de los timbales. El segundo tema empieza con las famosas cuatro notas repetidas y gradualmente va almacenando energía hasta su solemne repetición. La obra termina con una brillante coda.

Esta gran sinfonía marcó un cambio en la época, señalando el camino que continuarían sus sucesores, Brahms y Mahler.