SIBELIUS 1

La “Sinfonía Nº 1 en mi menor”  Op.39 fue escrita en 1898,  en la época que empezaba la opresión rusa y estrenada el 26 de abril de 1899, solo dos meses después del Manifiesto ruso. En el mismo programa se interpretó la “Atenarnes sång” que fue muy bien acogida por los nacionalistas a los que invitaba a la lucha. Igualmente lo fue la sinfonía, que aunque no se trataba de una obra programática, su música tenía un carisma muy nacionalista.

El primer movimiento, andante ma non troppo, allegro energico, empieza con una melancólica melodía en el clarinete sobre un contenido redoble de los timbales. Luego entra la cuerda, presentando el primer tema del allegro, un tema de carácter vivaz. El segundo tema aparece en pianissimo con trémolos en los violines y síncopas en el arpa. La exposición termina con un crescendo en que usa la tuba baja. Sigue la sección de desarrollo que nos lleva a la clásica repetición de los temas en la recapitulación. Un largo crescendo nos conduce a la coda.

El segundo movimiento, andante, ma non troppo lento, está escrito en la forma tripartita de lied. El tema es romántico, expresado cálidamente. La parte central contiene una sección para fagots en contrapunto, que según Sibelius tiene un fuerte sabor finés. Esta sección contiene un largo desarrollo que la lleva hasta un furioso allegro. Termina con la lírica melodía del tema principal que se desvanece lentamente.

El tercer movimiento es el scherzo. Empieza rítmicamente con un tema repetitivo, subrayado por los timbales. La sección central corresponde al trio, que tiene un carácter calmado con solos de las trompas y de la flauta. Pero pronto regresa la rítmica primera parte que cierra el movimiento.

El último movimiento andante, allegro molto, está definido por su autor como quasi una fantasia. Empieza con la cuerda interpretando el tema del clarinete, con el cual se abría la obra. Después de una tranquila sección de carácter trágico, que termina con dramáticas llamadas, los clarinetes introducen un melódico tema noble, que es tomado por toda la orquesta. Pero en contra de lo esperado, resurge el clima trágico con llamadas del metal que parecen invitar a la lucha, consolidando la obra como tormentosa. Reaparece el tema lírico interpretado cálidamente por la orquesta, un tema que nos recuerda a Tchaikovsky. Pero como si fuera un tributo al autor ruso, la obra termina trágicamente con fuertes acordes del viento acompañado por la percusión.

Aunque no exista ninguna explicación programática podemos ver a esta obra como formalmente patriótica, celebrando la amarga resistencia del pueblo finés e intentando que se despierte para luchar por sus derechos.