SIBELIUS 3

La “Sinfonía Nº 3 en do mayor”  Op.52 fue empezada en 1904 y continuando el encargo recibido en su viaje a Inglaterra la dejó terminada en 1907, pero fuera de plazo. Se estrenó en Helsinki el 26 de septiembre junto con la “Pohjolan tytär” Op.49, obra que había estrenado como se ha visto en San Petersburgo. En el mismo programa se estrenó como anteriormente se ha especificado la Suite del “Belsazar’s gästabud” Op.51. Finalmente la sinfonía fue presentada en Londres en 1908 y dedicada a Granville Bantock.

Emplea una orquesta más modesta que la empleada en las grandes producciones de su época, maderas duplicadas, cuatro trompas, dos trompetas, tres trombones, timbales y cuerda.

El primer movimiento, allegro moderato, tiene dos temas contrastados, el primero más enérgico con timbres nórdicos, iniciado por la cuerda y el segundo más tranquilo de carácter lírico. La exposición termina con una serie de continuas escalas. Sigue con un trabajado desarrollo que nos llevará a la recapitulación, terminando con una coda bastante solemne.

SINFONIA 3El segundo movimiento, andantino con moto, quasi allegretto, nos presenta una graciosa melodía interpretada por la madera, acompañada por pizzicatos de la cuerda. Esta música fácil de recordar, va ganando en intensidad, hasta que nos lleva a una tranquila parte central para cuerdas solas, participando luego las maderas. Regresa la melodía inicial que continúa con una serie de variaciones hasta la coda final.

El último movimiento, moderato, allegro ma non tanto, empieza como un scherzo. En realidad contiene los dos últimos movimientos de la sinfonía fusionados. Nos muestra motivos de los anteriores movimientos que se lanzan de una armonía a otra. Esto constituye casi la mitad del movimiento. Entonces aparece un tema en forma de himno. El ritmo se repite continuamente mientras va aumentando la participación orquestal, creciendo la intensidad de la música. La fuerza de la música se va elevando hasta conducirnos a su final, prácticamente sin coda.

En esta obra Sibelius ha abandonado las melodías románticas, que le asemejaban a la música rusa de sus anteriores sinfonías, empleando un estilo neoclásico más personal.

Poco después de haber terminado su sinfonía, Mahler visitó Helsinki y habló con Sibelius sobre la forma Sinfonía. Sibelius le indicó que lo que le gustaba más era la relación interna que había entre los temas, lo cual creaba una profunda lógica.