SMETANA S

La “Sinfonía Festiva en mi mayor”  Op. 6 fue compuesta en 1854 como regalo al Emperador Francisco José para su boda con Isabel de Baviera el día 24 de abril, con la esperanza de verlo proclamado Rey de Baviera. Nunca obtuvo la respuesta del monarca. Pero a pesar del uso del himno nacional austriaco, la obra no posee la fuerza patriótica necesaria para ser utilizada para tan memorable evento.

El estreno de la obra tuvo lugar en la Convict-Saale de Praga en 1855 sin lograr demasiado éxito. Una de las causas, según la mujer del compositor, se debió a interpretarse al final de un concierto demasiado largo, cuando todos estaban cansados. Mas tarde fue bien recibida durante un concierto celebrado en Göteborg en 1860.

En un mundo dominado por el nacionalismo, esta obra que en tres de sus movimientos usaba el himno del pueblo opresor, tenía que sufrir graves impedimentos. En 1863 solo se interpretó el Scherzo, único movimiento libre del himno. En el año 1881 la obra fue revisada y recibió el actual título. El nombre original era “Triumph Symphonie mit benützung der österreichischen Volkshymne”, (Sinfonía Triunfal con el uso del himno popular austríaco). Es la única sinfonía escrita por su autor.

Estructurada en el modo clásico en cuatro movimientos, empieza con un allegro vivace. El primer tema es de carácter solemne empezando con fanfarrias del viento. El segundo tema es de carácter más lírico. Antes de la recapitulación aparece brevemente el himno austriaco interpretado por la madera. Una coda basada en el tema inicial termina el movimiento.

El segundo movimiento, largo maestoso, emplea los motivos del himno austriaco en su tema inicial. La parte central está formada por una solemne marcha lenta derivada del motivo inicial. Luego el himno austriaco es presentado de una manera mas completa, terminando con uno de sus motivos.

El scherzo está libre de connotaciones políticas y es de carácter alegre, al estilo de Mendelssohn. El trio continúa en un estilo similar. Luego se repite el scherzo.

El movimiento final, allegro non troppo ma energico, recupera el carácter solemne del inicio de la obra. Después de una breve introducción, el tema solemne principal va creciendo, alternando con frases líricas. La sinfonía termina con una brillante interpretación del himno nacional austriaco.