TOURNEMIRE 5

La “Sinfonía Nº 5 en fa mayor” (De la montagne) Op.47 fue compuesta en dos etapas, la primera en Suiza al pie del San Gotardo en el mes de agosto de 1913. La segunda durante el verano del año siguiente en Thônes en la Alta Saboya terminada el 31 de julio de 1914, tres días antes de la declaración de la Primera Guerra Mundial.

Se estrenó en La Haye el 10 de marzo de 1920, interpretada por la Orchestre des Concerts Diligentia dirigida por el propio compositor. En Francia fue presentada en París, en el Châtelet el 7 de enero de 1923 interpretada por la Orchestre des Concerts Colonne dirigida por Gabriel Pierné.

La obra inspirada en los paisajes de las montañas alpinas está dedicada a su mujer. Releja uno de los motivos repetitivos del compositor, el ascenso hacia la luz. En la misma época Richard Strauss estaba trabajando en su Sinfonía Alpina que también traslada en música un ascenso hacia la cima, pero de un modo menos espiritual que el diseñado por Tournemire. También puede considerarse dividida en dos partes.

El primer movimiento, choral varié, como su nombre indica se basa en una coral presentada por el viento, que será la base de toda la obra. Según indica el compositor la coral variada se inspira en el paisaje alpestre donde la angustia humana encuentra un potente eco.

La coral se repite mediante una serie de variaciones que van alternando episodios rápidos y lentos. El tema principal nos recuerda un conocido tema de Tchaikovsky de características dramáticas. Una sección lenta contemplativa da fin al movimiento.

El segundo movimiento, pastorale, inicia la segunda parte. Según describe el compositor musicalmente se tata de un lied muy desarrollado con un carácter místico que exalta toda la poesía de la montaña en sus más íntimas manifestaciones. Aquí, la más pequeña de las flores es un mundo, que canta la gloria del Eterno. Todo es paz y el corazón se emociona con los sonidos de la naturaleza ...

Las maderas nos presentan de modo delicado el tema principal de la pastoral. Un tema amplio que va tomando forma durante su desarrollo, llegando a su clímax en la parte central, para luego regresar a la bucólica tranquilidad inicial.

El tercer movimiento, vers la lumière, es una especie de rondó que utiliza los temas de los anteriores movimientos, uniéndose de un modo jovial terminando con un gran crescendo subiendo hacia las alturas, como dice su compositor precursor de las fiestas del Cielo.

Una sinfonía alpina muy diferente de la de Strauss. En esta se destacan formas abstractas que ilustran las consideraciones espirituales típicas del compositor.