TOURNEMIRE 8

La “Sinfonía Nº 8” (Le triomphe de la mort) Op.51 fue compuesta entre 1920 y 1924. En 1919 había muerto su primera mujer. En el verano de 1920 mientras todavía estaba redactando la séptima quiso dedicar una sinfonía a su memoria, escribiendo en la partitura para mi mujer, para siempre en las alturas. La empezó en La Grande Chartreuse en agosto de 1920 terminándola el 9 de julio de 1924.

La sinfonía está escrita en dos partes que completan una forma de arco lento, rápido, lento. Está basada en un largo poema de carácter íntimo escrito al principio de la partitura

El movimiento I, lento, assez vif, puede considerarse que sigue el texto escrito por el compositor. Me encontraba en el valle ... Lloraba sin fin ... Altas montañas me hablaban del Cielo, invitándome a pensar en el Todopoderoso en las alturas ... Aquí me encuentro ahora, encima del valle de lágrimas ... entendiendo desde la cumbre de la montaña, el divino sentimiento de dolor, negando la muerte eterna ... Inclino la cabeza sobre su alma.

La primera sección, lento, empieza con un tema vacilante presentado por las violas que luego es tomado por el corno inglés, el clarinete y las cuerdas divididas. Este tema aporta los elementos principales a la obra. La atmósfera presentada es bastante sombría. Las notas del laúd contribuyen a darle un aspecto etéreo a lo que contribuye una orquestación que no emplea el metal.

La segunda sección, moderato, empieza con un tema aéreo que da paso a un atormentado desarrollo. Elementos de la introducción reaparecen. La última sección, assez vif, aumenta la energía de la orquesta en un cálido tutti. Un glissando del arpa y notas sostenidas de flautas y trompas llevan el movimiento al silencio.

El movimiento II, allegro, lento, según su autor expresa lo indicado en las siguientes frases. Es el viaje hacia el maravilloso entendimiento del Concierto de Ángeles en el cual la hermosa alma ... se une formando parte de un ¡estallido de gratitud hacia Dios! También es mi alma que maravillosamente desea formar parte del Concierto.

Dividido en dos secciones este movimiento nos muestra la luz. Su orquestación es más íntima y sus motivos son de carácter contemplativo. La primera sección, allegro, es de carácter vivo y la podemos dividir en dos sectores, el primero más vivo y el segundo con decidido carácter contemplativo que aumenta su fuerza en la parte final.  La segunda sección, lento, nos muestra la subida hacia las alturas según el guion diseñado por el compositor. Las arpas y la celesta contribuyen a dar la debida iluminación junto a las campanas en este camino que conduce las almas hacia la gloria.

En la partitura el compositor escribe junto a la fecha de terminación, en un hermoso día de eterna primavera, 10 de junio de 1921, Per aspera spera, Esperanza a través de duras circunstancias.