TUBIN 4

La “Sinfonía Nº 4 en la mayor" (Lirica) fue empezada en 1942 terminándola en 1943. El compositor lo explica con sus palabras. Había esbozado el primer tema en 1942, Reflexioné continuamente sobre lo que haría pero la idea no acababa de madurar. De repente me ha venido la idea de cómo debía seguir y rápidamente escribí la obra. Estaba preparada a finales de agosto de 1943.

La obra debía estrenarse a la primavera de 1944 y por ello el manuscrito de la sinfonía fue enviado a Tallin para realizar las particellas y se guardó en la caja fuerte de la emisora de la radio situada en el cuarto piso del teatro Estonia. Estando en plena ocupación alemana, el 9 de marzo de 1944 la ciudad fue bombardeada por la aviación soviética tocando de pleno el Teatro.

La caja fuerte conteniendo la única copia de la sinfonía cayó del cuarto piso del edificio en llamas a los sótanos. Según el relato del compositor, la mañana del 10 de marzo los hombres fueron a ver lo que había pasado. Se dieron cuenta de que la caja fuerte se encontraba en el sótano y estaba aun caliente. Cuando lograron abrirla, retiraron temblando el material. La partitura de la cuarta sinfonía tenía los bordes un poco quemados. Las particellas estaban intactas.

Como la sala de conciertos estaba destruida la sinfonía se estrenó el 16 de abril de 1944 en el Teatro Dramático de Tallin, interpretada por la Orquesta Sinfónica de la Radio de Estonia dirigida por Olav Roots.

Tubin se llevó a Estocolmo la partitura con los bordes quemados que era inutilizable pues las páginas se caían al menor movimiento. En 1978 realizó una revisión acortándola y dotándola de una mayor densidad musical. Esta nueva versión se estrenó el 5 de noviembre de 1981 en Bergen, interpretada por la Musikselskabet Harmonien de Bergen dirigida por Neeme Järvi.

El primer movimiento, molto moderato, empieza con los primeros violines y violas introduciendo el primer tema de carácter sereno de carácter lírico. Este primer tema generará la mayoría de temas a lo largo de la sinfonía, dándole unidad. Mientras el tema se desarrolla el oboe presenta el segundo con un cierto carácter pastoral. El posterior desarrollo se basa en estos dos temas. La música nos lleva a un clímax en la parte central del movimiento, continuando luego con intensidad bucólica que nos conduce a la recapitulación.

El segundo movimiento, allegro con anima, se podría tomar por un scherzo. pero escrito de forma libre. Se inicia mediante la intervención de dos clarinetes, seguidos de un tema presentado por el corno inglés acompañado rítmicamente por las violas. Los violines introducen una nueva idea que se desarrolla con pasión rítmica y dulzura. En una sección más lenta, que se podría asociar al trío de la forma scherzo, el oboe desarrolla un nuevo tema acompañado por la cuerda. Una llamada de las trompetas aparece por sorpresa. Luego se reanuda el tema rítmico iniciando una especie de recapitulación.

El tercer movimiento, andante un poco maestoso, empieza con un tema tranquilo interpretado por el violoncelo y el contrabajo, relacionado con el tema inicial del primer movimiento. Los violines desarrollan un nuevo tema de carácter lírico hasta llegar a su clímax, seguido por un trío de trombones, de un solo de flauta bucólico acompañado por el arpa y el murmullo de la cuerda. Regresa el tranquilo tema inicial, un nuevo trío de trombones y un solo de violín que nos conduce a la suave coda.

El cuarto movimiento, allegro, es según el compositor, un allegro verdaderamente sinfónico y alegre. Empieza íntimamente con un tema presentado por la cuerda. El segundo tema es presentado por la trompa de caza junto a violas y violoncelos. Estos temas se desarrollan mediante unas variaciones.

Los primeros violines y el corno inglés interpretan un nuevo tema que se desarrolla ampliamente. Antes de llegar al final todo se calma, aparece un silencio como una señal de espera. Llamadas del metal y de la madera se escuchan entre los sonidos refinados de cuerda y arpa. Empezando por el trombón el tema principal es interpretado por el corno inglés, clarinete, flauta y otros instrumentos, desplegándose en forma de un arco iris de distintas coloraciones. El tema principal de la sinfonía reaparece en los últimos compases.

Con esta sinfonía empieza una nueva fase en la obra de Tubin. Compuesta también en tiempo de guerra es totalmente opuesta a la tercera que estaba dominada por los metales. En ésta la cuerda lleva el papel principal en la exposición y nos evoca el paisaje de la nación, imperturbable por la guerra en la imaginación del compositor.

Según escribe el director Olav Roots en Estocolmo en 1946, después de la heroica tercera sinfonía, la cuarta nos presenta un contraste radical. Tubin cambia las sonoridades masculinas, severas, por dulces tintes color pastel. Como si la noche nórdica repartiera una luz dulce sobre la naturaleza de la patria, cuyos contornos han perdido su aspereza en la obscuridad.