TURINA S DEL MAR

La “Sinfonía del Mar” que empezó en 1945 quedó inacabada a su muerte. El compositor sevillano Manuel Castillo realizó su finalización en 1981, estrenándose el 18 de marzo de 1982 en el Teatro Real interpretada por la Orquesta Nacional bajo la dirección de Benito Lauret.

Turina Sinfonía marEntre la documentación dejada por Turina apareció un proyecto de Sinfonía marítima para orquesta con piano. Debía estar compuesta por cinco movimientos, dedicados a Barcelona, Málaga, La Coruña, San Sebastián y Cádiz.

Empieza su escritura el 11 de septiembre de 1945 después de una estancia en San Sebastián, dejando dos manuscritos para piano que comprenden los dos primeros movimientos. La sinfonía debía de tener tres, incluyendo el último una introducción en forma de nocturno seguida del fragmento denominado Luces.

El primer título de la obra era En el rompeolas que luego cambió por "Sinfonía del mar" (Sobre una aventura de Minerva, el centauro y la gitana). El subtítulo denota que se basaba en un tema literario.

Manuel Castillo recibió los originales en junio de 1981 para realizar su orquestación. Al no existir nada del tercer movimiento decidió no crearlo.

Está orquestada para piccolo, madera por duplicado, cuatro trompas, tres trompetas, tres trombones, tuba, timbales, percusión, arpa y cuerda.

El primer movimiento, Preludio en forma de lied, es un preludio de 161 compases. Se trata de una introducción de carácter eminentemente trágico, que se une sin interrupción al siguiente movimiento.

El segundo movimiento, Episodio trágico en forma de sonata, el cual primeramente se titulaba La gitana. El propio compositor dejó unas indicaciones para relacionar la música con su motivación literaria, que introducimos a continuación.

La gitana solloza en la plataforma del rompeolas, El centauro sufre, La gitana y el centauro contemplan la tragedia del mar, Tempestad en el mar, Lamentos de la gitana, Arrecia la tempestad, Ultimo esfuerzo de los remeros, Diálogo entre la gitana y el centauro, Llamada de Minerva.

Se trata de una sinfonía como la anterior en forma de poema sinfónico, que intenta explicar una historia de forma realista, utilizando un lenguaje que ha permanecido sin evolucionar a lo largo de su vida, a pesar de los cambios realizados en los movimientos estéticos musicales.

Una partitura en la que el nacionalismo que le caracteriza apenas aparece, solamente en algunos aires de zortziko, esta danza vasca, que utiliza para simbolizar los movimientos marinos.