WEBER 2

La “Sinfonía Nº 2 en do mayor" fue terminada en 1807, escrita como la primera en el castillo de Carlsruhe. Con esta obra no logró la consistencia que tiene la primera.

El primer movimiento, allegro, se inicia mediante un solemne tutti, que da paso a la presentación del primer tema, de acento popular, interpretado por el oboe. Separada por una pausa la trompa es la encargada de interpretar el segundo tema, con un color reconocible como típico de Weber. Luego el tema es tomado por el fagot. Regresa el primer tema y se repite la exposición.

Las trompas marcan el comienzo de la sección de desarrollo con una figuración del primer tema, seguido por las trompetas. La flauta toca las primeras notas en modo menor. El dramatismo aumenta hasta conducirnos al clímax, que termina en un silencio y empieza la recapitulación. El segundo tema es interpretado por el oboe. Una breve coda cierra el movimiento.

El segundo movimiento, adagio, ma non troppo, sigue el melodismo narrativo, similar al de su anterior sinfonía. Empieza mediante una breve fanfarria lenta de las trompas. El tema del movimiento es iniciado por la viola y continúa mediante el oboe. El desarrollo se realiza en la forma de un aria operística empezada mediante las trompas y terminando en un silencio.

El tercer movimiento, menuetto, allegro, posee las características de un scherzo. La sección correspondiente al trío está en gran parte encomendada al oboe. Luego se repite la sección inicial cerrando el breve movimiento.

El cuarto movimiento, finale, scherzo presto, comienza con una breve figura ascendente de la orquesta seguida por un silencio. La orquesta interpreta un tema rítmico que continuamente está siendo interrumpido por silencios. El segundo tema es interpretado por el oboe. Hay un tercer tema para la trompa antes de que vuelva el peculiar primer tema, hasta que un silencio interrumpe su progreso. Después del silencio, la música nos conduce hasta un clímax seguido por un nuevo silencio que puede parecer el final del movimiento, pero regresa la figura inicial para una aparición más rápida, antes de que el movimiento termine realmente tan bruscamente como había empezado.

Weber tenía un gran sentido de la melodía y del color orquestal, valiosos activos para un compositor de óperas, y puede haber sido una genuina falta de interés en lugar de una falta de talento para el género de la sinfonía. Su empleo de la forma sonata en las dos sinfonías no es excepcional. Pero su falta de dominio de la forma puede ser la razón por la que las sinfonías, especialmente la segunda, son tan peculiares.