WEINBERG 5

La “Sinfonía Nº 5 en fa menor”  Op.76 fue compuesta en 1962, en un momento de mayor libertad que permitió el estreno de la Cuarta Sinfonía de Shostakovich, una de sus obras más experimentales. La obra está dedicada a Kiril Kondrachin que la dirigió en su estreno y realizó en 1963 su primera grabación en LP para el sello Melodiya.

El primer movimiento, allegro moderato, nos muestra el cambio estilístico operado en Weinberg, demostrando su admiración por la nueva música de su maestro Shostakovich. Empieza como surgiendo de la nada. Un motivo de cuatro notas da paso al motivo principal, que posee un carácter cromático totalmente inestable. Motivos claramente rítmicos se interfieren con el tema cromático. Aparece una señal de tipo militar formada por las anteriores cuatro notas, para dar paso a una sección más lírica dominada por la cuerda. Fuertes motivos rítmicos detienen el cromatismo de la cuerda. Su desarrollo nos conduce a momentos de gran tensión, que nos llevan a la recapitulación del tema inicial y del tema rítmico. Una martilleante coda cierra el movimiento.

WEINBERG S5El segundo movimiento, adagio sostenuto, empieza con un tema monofónico presentado por la cuerda, que se desarrolla mediante formas contrapuntísticas. Las características tonales son más estables que las del anterior movimiento. El tema va creciendo hacia su clímax, pero es interrumpido por las notas del fagot, iniciando un nuevo episodio que esta vez nos llevará al punto culminante del movimiento. Finalmente retorna a la tranquilidad inicial.

El tercer movimiento, allegro, corresponde al scherzo de la obra. Un motivo rítmico en la flauta inicia el movimiento, que luego se desarrolla en la orquesta. La sección ocupada por el trío presenta un determinado contraste pero pronto regresa el motivo rítmico inicial. El ritmo se detiene y la parte final enlaza directamente, sin pausa, con el siguiente movimiento.

El último movimiento, andantino, empieza con una melodía en la cuerda de ambiente pastoral, que pronto se desarrolla de un modo contrapuntístico. El estilo es neoclásico recordando la música de Hindemith. Cuando el desarrollo llega a su punto culminante, mediante fuertes motivos rítmicos, los temas se fragmentan. Las notas de la celesta nos recuerdan a Shostakovich. La sección que correspondería a la recapitulación es la más original, utilizando también un motivo de la obra de Shostakovich.

Una obra difícil de comprender en una primera audición. Su estilo neoclásico ha borrado todo elemento de romanticismo, volviéndonos a la música pura sin ningún motivo descriptivo. Se deben realizar repetidas audiciones de la misma para poder valorar su belleza. Algo que no puede hacer el público de los conciertos. Necesita realizar un esfuerzo suplementario para ello, algo que pocas personas serán capaces de hacer. Este es el gran inconveniente que padecen la mayoría de obras contemporáneas.